Indiana Jones y la trilogía (que no fue)
La aventura es la aventura

por Daniel Celina

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- Crítica de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal

- Sitio oficial de Indiana Jones

 

 

 

 

La primera vez siempre duele (Raiders of the Lost Ark)

El film debut de Jones nos sirve para establecer, ante todo, al peculiar héroe y sus particularidades: Una torpeza que no es tal, un sentido de la oportunidad bastante envidiable, un arrojo inusitado para cualquier arqueólogo matriculado, un y aparentemente irresistible sex-appeal para con el sexo opuesto.

El viaje comienza en Sudamérica y concluye en las afueras del Cairo (todos amamos la síntesis de los recorridos, con ese planisferio similar al del T.E.G. cubierto por las líneas rojas que sugieren a Indiana trasladándose), donde un grupo de nazis pretenden alcanzar lo mismo que nuestro héroe: el Arca de la Alianza, que aún poco seguros respecto su contenido, ni buenos ni malos hacen caso omiso de su obvio y oscuro poder. El puntapié inicial de la saga presenta en sociedad a la brava Marion Ravenwood, que además de desenvolverse y golpear -y liquidar- bastante bien en un ambiente harto machista, guarda un pasado amoroso/espinoso con nuestro héroe. Y también presenta a Sallah, un egipcio enorme con corazón enorme que impide que Indiana muera retorciéndose de dolor por culpa de un dulce dátil enfiestado.

El final de Raiders of the Lost Ark, con el arca y sus misterios archivados en una bodega gubernamental (la misma bodega, queremos creer, con la que inicia su metraje Indiana Jones and the Empire of the Crystal Skull), sugiere y advierte que tal vez no nos debería interesar mucho el destino final de los sorprendentes descubrimientos de Indiana, si no mas bien detenernos en todo lo que sucedió antes de ese final cortamambo: Pura y absoluta aventura.

No olvidar la aparición de Alfred Molina, que cuando no hace cosas serias y aburridas como personificar a Diego Rivera (Frida) hace cosas muy interesantes como dejarse copular -y asesinar- por Natasha Henstridge en Species, calzarse el traje de Doc Ock en Spiderman 2, y salvar de la silla eléctrica a John Cusack en Identity. En esta ocasión, Molina no sólo se deja poner treinta grammostolas (arañas pollito) en la espalda, sino que también traiciona a Indiana y muere brutalmente. Nada mal.

Puntos altos del film:

- La roca redonda que rueda y amenaza con aplastar a nuestro héroe.
- El concurso de fondo blanco entre Marion Ravenwood y un simpático nepalí.
- La apertura del Arca de la Alianza y los “demonios” sobrevolando la instalación.
- El nazi de anteojos que grita mientras se derrite.
- El nazi pelado y musculoso que muere en manos de las aspas de un aeroplano.

El diablo en Mr. Jones (Indiana Jones and the Temple of Doom)

Injustamente vapuleada, la segunda entrega de nuestro arqueólogo favorito nos brinda un viaje que comienza de modo violento en Shanghai (la escena en el Club Obi Wan incluye a un mafioso abatido con lo que parece ser una brochette de carne) y concluye de modo violentísimo en las entrañas de la India, en la cual un páramo anteriormente próspero sufre actualidades horrendas producto del arrebato de una piedra mágica y –a ponernos serios- el secuestro y explotación de todos los niños del pueblo.

Se trata de un problema mayor, inusual en Spielberg por grado y magnitud -al menos hasta esa fecha- que cuenta con el agregado salvaje de contener a los villanos de turno acuartelados en un palacio repleto de catacumbas traicioneras, pasadizos mortales y un gran anfiteatro especialmente acondicionado para toda clase de rituales kinkys, como extracciones cardíacas con posterior cocción a la parrilla del sujeto ofrecido en sacrificio. Indiana recibe en este film su primera sesión de tortura (golpes, latigazos y otras bellezas) y también recibe a Kali (la soberana del Infierno) en su mismísimo cuerpo, a través de la ingesta obligada de una sangre oscura y vencida.

El Indiana endemoniado presenta voluntad cero y cara de tonto. La heroína de turno lo escupe con ganas (eso es amor) y él la golpea (eso es otra clase de amor). Todo marcha mal hasta que el fuego purificador –aplicado por un personaje que merece el próximo párrafo- retira a Kali de las entrañas de Indiana, abriendo paso a un final absolutamente descontrolado que incluye una carrera descerebrada a través de un intrincado sistema de rieles poco confiables, hordas de satanistas clamando el cuore y las piedras de nuestro héroe y un río repleto de cocodrilos con pocas pulgas. Si esta sólida pieza de oscuro entretenimiento supone lo peor de una saga, estamos perdidos.

No olvidar la aparición de Ke Huy Kuan interpretando a Short Round, el pequeño amigo color canario de Indiana, un gurrumín de menos de 10 años experto en póker y en conducción de vehículos en situaciones urgentes. Este muchachito no destaca aquí como lo hizo en The Goonies, pero en ambos films se lo ve bastante ducho en situaciones que involucren golpes, contusiones, pozos ciegos y esqueletos.

Puntos altos del film:

N de la R: El gran diario argentino expuso en un apartado especial de su suplemento Espectáculos de hace dos domingos dedicado a Indiana Jones que ésta entrega de la saga era algo menos que olvidable, que no contenía puntos altos de ningún tipo, y su autor se merendó injustamente con la dama del film, por sus gritos y por ser la novia de Spielberg. Desde aquí ZonaFreak manifiesta su completo desacuerdo con los postulados del señor autor de dicho artículo y sostiene que Temple of Doom no sólo es la Indy más gore, veloz e incómoda de la tetralogía, si no que contiene varios puntos altos, a saber:

- Toda la escena de la carrera de carritos. Un gran ejemplo de intensidad.
- Toda la escena del puente colgante. Un gran ejemplo de tensión extrema, maravillosamente fotografiada.
- La caída de los protagonistas desde el aeroplano, montados un gomón amarillo. Es una montaña rusa freak de cinco minutos.
- La cena en honor al Maharajá, con sopa de ojos humano y helado de encéfalo de mono servido en la cabeza cercenada del animal fallecido. Faces of Death contiene una cruel escena en la que el plato a devorar es básicamente el mismo -cerebro de mono- y dicho film vió la luz seis años antes que Temple Of Doom. Si Spielberg y Lucas se inspiraron en Faces of Death, nunca jamás lo sabremos, pero nos divierte pensar en la posibilidad.

Bonus track para audiomaniáticos: Durante carrera de carritos puede oírse, y más de una vez, el inconfundible sonido de campanas aleatorias que produce cualquier paso a nivel ferroviario. Demás está decir que en aquéllos túneles oscuros no hay un solo paso a nivel, ni falta que hace, pero dicho sonido aporta tensión y es efectivo, o sea, garpa bastante.

Oh, mi papá -Me dió todo su amor- (Indiana Jones and the Last Crusade)

La que parecía ser la entrega final de la saga tenía (tiene) todo para cerrar el derrotero de Indiana con broche de oro. Un comienzo-flashback que nos deleita con los primeros palotes del incipiente arqueólogo aguerrido y un traumático regreso a la actualidad (a través de una piña) en la costa portuguesa, con una embarcación hundiéndose en medio de un tifón mientras malos (todos) y buenos (sólo Indiana) boxean a más no poder. En esta oportunidad, los objetos a recuperar son dos: El Santo Grial (obviamente también buscado por nazis) y el cariño paternal/fraternal que alguna vez existió entre Henry Junior y Henry Senior (increíblemente potenciado y florecido por la intervención de nazis).

La copa que aparentemente recogió la sangre de jesús se encuentra protegida del tiempo y el espacio por un antiguo templario de 200 años de edad, en una galería ultrasecreta llena de obstáculos traicioneros. Dichos obstáculos pueden pasarse no con facilidad pero sí con preparación, preparación que otorga el viejo diario de Henry Senior, otro objeto de deseo por parte de los nazis. Es la entrega de la saga que cuenta con más medios de locomoción en pantalla (motos bicuerpo, motos simples, dirigibles, aviones-caza, aviones comerciales, lanchas, barcos, automóviles y un tren) y el resto de su particularidades no serán aclarados aquí por que serán aclarados en el próximo apartado.

Puntos altos del film:

- Sean Connery en su papel de Henry Senior.
- Todas las situaciones (absolutamente todas) entre Henry Senior y Henry Junior.
- La persecución en lancha.
- Allyson Doody, la actriz que interpreta a Elsa Schumacher, potencial femme fatale.
- El regreso del supuestamente atolondrado -no lo es- Marcus Brody.
- Los centenares de ratas que utilizaron para la muy efectiva escena de las catacumbas.
- El envejecimiento acelerado del villano Donovan, obra maestra del primer y más artesanal CGI.

Cada una de las anteriores piezas ofrece tensión, algún que otro susto, alguna que otra risotada y -sobre todo- entretenimiento garantido. Y si eso no fuera suficiente, la trilogía mutó y ahora es flamante tetralogía, con una nueva entrega esperando la aprobación de tus sentidos en cualquier sala del circuito. A no desaprovechar la oportunidad, pues.

 
 
     

"Raiders of the Lost Ark " -trailer-

"Indiana Jones and the Temple of Doom " -trailer-
 
"Indiana Jones and the Last Crusade" -trailer-
 
"Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull " -trailer HD-