
M. Night Shyamalan El hombre que se exilió de Bollywood |
por Daniel Castelo |
Links - Crítica de El fin de los tiempos
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El debut de este director nacido en la India en agosto de 1970 se tituló Praying With Anger ("rezando con furia") y estuvo muy lejos de asemejarse a lo que sería su carrera posterior, plagada de fantasía, constante presencia paranormal y fuerte impulso ensayístico.
Su paso siguiente, ya instalado en los Estados Unidos, fue sin embargo, un film menor, pobre narrativamente y con momentos de un humor no intencional, jocoso en el error y dramático en los resultados: Wide Awake, de 1998, comédia dramática dirigida a la familia hija de esa cultura estadounidense que había criticado años atrás. Nadie sabía quién era ese director ignoto, con nombre difícil, nadie vio la película y nadie la recordó un año después, cuando hizo explotar los cánones del suspenso y el terror con un final que hizo alucinar a medio planeta cinéfilo.
Se traya de una película definitivamente oscura, de demoledora (¿revolucionaria?) vuelta de tuerca y con un Bruce Willis que comenzó a ser tomado en serio como actor dramático, además de tener como nene-problema a la por entonces promesa Haley Joel Osment (que desde aquel 1999 hasta hoy sólo participó de una película recordable, Artificial Ingelligence, de Steven Spielberg). Sexto sentido sigue siendo, por su impronta de refundación de un subgénero (el de los fantasmas corporizados), por su efectividad, a casi una década de su realización, la película que sirve a su director como documento de identidad en cualquier parte del mundo. El segundo escalón de la carrera de nuestro personaje tuvo características superadoras, ya que decidió meterse de lleno en un film que puso el acento en los personajes más allá de la historia, y que, sin embargo, no eludió el compromiso narrativo.
La apuesta fuerte que con esto hizo Shyamalan, le valió una breve fuga de seguidores, que lo preferían en el mundo tangible del film anterior. Sin embargo, al mismo tiempo el film fue su paso seguro en la dirección del olimpo del cine de autor. Perfil definido como realizador, una historia contada como los dioses, un guión certero, seguro y dos actores (Willis y un maravilloso Samuel L. Jackson) que se sacaron chispas durante los 106 minutos de cinta sirvieron para que M.Night se recibiera de aspirante a prócer. Signs (2002) y The Village (2004), a su vez, fueron películas de transición, ambas centradas en pequeños pueblos donde sucedían grandes cosas, aunque por diferentes motivos. La primera, con un Mel Gibson granjero y casi casi más religioso que el estrafalario ser que luego explicitó en su vida real. ¿El tema-problema? Una invasión extraterrestre que tuvo como momento más terrorífico (y uno de los más efectivos de la historia del cine) el breve y rápido paso de un alien frente a una cámara televisiva. El film del 2004, con una aldea comandada por un grupo de fanáticos mesiánicos del aislacionismo, parecía ser un ensayo sobre el contexto político del mundo post-11 de septiembre, sobre el terror impuesto desde el Estado, sobre hasta dónde la locura puede terminar con los lazos y puentes hacia el afuera.
Una historia enroscada en el mejor de los casos, un guión horrible en el peor, una historia carente de todo interés más allá del gusto por los cuentos imposibles... La dama de Shyamalan se mojó hasta empaparse de la marcada megalomanía de su director, que prefirió cobijarse en una serie de repeticiones, autocitas y fallas narrativas que lo volvieron tan vulnerable a las críticas como a la estampida de fans. The Happening (2008) en este contexto, es más de lo mismo, aunque tiene a favor un comienzo de notable intensidad (un suicidio en masa que tiene al salto al vacío de decenas de obreros como clímax antológico). Aunque esto va diluyéndose a medida que el relato se deja contagiar por la pluma autoindulgente de su autor, quien, quizá aturdido por el despliegue de tanta catástrofe, abandona a sus personajes centrales y al texto todo, los encierra en una casa y espera hasta que se cumplan 90 minutos y pueda clavarle el the end. Previo final con vuelta de tuerca, por supuesto. Y eso es precisamente lo que necesita, hoy, la carrera de este director, una vuelta que lo saque de la modorra y el enamoramiento onanista en el que se ha hundido. Porque sería una pena que el bueno M. Night termine adoptando como alter ego al Dr. Malcom Crowe, que tanta satisfacción le (y nos) ha dado hace tan solo una década. Bonus Track - Haley Joel Osment, el pequeñin de Sixth Sense, participó varios años antes de un film por el que nadie lo recuerda: Forrest Gump. ¿Qué papel tuvo? Nada menos que el del mismísimo Forrest en su niñez. |
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"The Sixth Sense " -trailer- |
| "Unbreakable " -trailer- |
"Signs" -trailer- |
"The Village " -trailer- |
| "Lady in the Water " -trailer- |
| The Happening" -trailer- |