
| Transformers & Michael Bay... cerca del arte abstracto | por Mariano Torres |
Uno ya no sabe si Michael Bay es un mediocre realizador audiovisual, o simplemente un videoartista amante de los efectos digitales al cual los grandes estudios no le dejan explorar el arte de la abstacción por temor a que nadie entienda nada. Sin embargo, el otrora director de Armageddon, La Isla y La Roca (la única salvedad en una carrera marcada por abominaciones fílmicas), consigue en parte su propósito y se encamina a un cine de autor muy particular...
Un formato particular y curioso, si se quiere, que de todos modos resulta imposible de sostener a lo largo de más de dos horas cuarenta minutos de duración. Es aquí justamente donde Transformers II se aleja del séptimo arte tal como lo conocemos (inclusive de aquel más chabacano de Hollywood), e inventa casi un género propio, que podría describirse como "pornografía-robot", aunque posiblemente la más mínima historia del plomero que viene a destapar la cañería encuentra más matices y caracterización de personajes que este engendro mecánico de proporciones épicas en producción, pero ciertamente mínimas en desarrollo narrativo. Como dato adicional y ajeno a la película en sí, la crítica especializada norteamericana ha coincidido de manera casi unánime en que el film de Bay marcará un antes y un después en el mainstream de Hollywood.Más vacío y hueco que ésto, sin dudas, no se puede concebir al cine. También se ha coincidido en que Transformers apunta a ser el "más grande pedazo de obra cinematográfica" de los últimos tiempos y, parafraseando al célebre Roger Ebert, éste es, sin duda, "el más grande pedazo de algo..." Bonus Track - Crítica de Transformers: La venganza de los caídos Bonus Track: Trailer
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