Siempre nos quedará Pinamar

por Daniel Castelo

 

La frase del título, que funciona como doble homenaje, circuló durante una de las noches del festival que desde hace seis ediciones se celebra en la recoleta ciudad balnearia de la costa bonaerense. Y se puede decir que se trata de un gesto de reconocimiento, de afecto hacia una muestra que, además de ofrecer cine variado de la Argentina y Europa (con un toque made in USA), se realiza en el contexto de una ciudad bellísima, además de estar siempre bien regada por celebraciones y cenas variopintas.

Con Carlos Morelli como gurú inamovible (y necesario) de este festejo de más de una semana de duración, Pantalla Pinamar fue en este 2010, entre otras cosas, el lugar en el que un puñado de aventureros pudimos ver The Road, de John Hillcoat y con Viggo Mortensen en el rol de un hombre que sobrevive junto a su hijo en medio de un escenario posapocalíptico. Y hubo más, y bizarro, claro. Vikingo, la producción argentina de ficción que pone el foco en la vida de un grupo de motoqueros, fue parte de lo mejor de la muestra, que tuvo sus puntos más altos en títulos como El hombre de al lado (de Cohn-Duprat y con un sublime Daniel Aráoz), o la uruguaya Gigante, de Adrián Biniez. Y El secreto de sus ojos, claro, algo así como la omnipresente película de 2009 que también dijo presente entre la arena de marzo.

Pero sin embargo, hubo dos hechos que se destacaron en esta edición, y fueron las presencias de Isabel Sarli y Mirtha Legrand en la ciudad. La primera, aún activa en su carrera cinematográfica pese a una salud que parece ya no responderle, para acompañar el pre-estreno de la bizarra Mis días con Gloria, de Juan José Jusid. La Coca, allí, encarna a una señora mayor que vuelve a su pago provincial (ubicado en San Luis) para saldar cuentas con su pasado. En paralelo, Luis Luque, en la piel de un asesino a sueldo, entablará una extraña relación con la mujer, al tiempo que intentará huir de las garras de un policía corrupto encarnado por ¡¡¡Nicolás Repetto!!!

En cuanto a Legrand, se acercó a Pinamar para formar parte de un homenaje a los 50 años del estreno de La patota, uno de los notables clásicos de Daniel Tinayre. Y recibió todos los flashes, claro está.

Durante los últimos días de fiesta cinéfila hubo otra visita, en este caso desde España, que no sólo sacudió la rutina del desfile de estrellas, estrellitas y estrellados, sino que además promovó una mirada atenta a un tipo de película que, quizá, en otro marco hubiera pasado desapercibida o hubiera sido recibida con una mirada más esquiva. Se trató del español Pablo Pineda, un no-actor con síndrome de down y protagonista de Yo, también, uno de esos largometrajes que tiene todo como para que uno ni siquiera se anime a cruzar la puerta del cine, a riesgo de ser bombardeado por misiles de golpes bajos y acribillado a balazos de sensiblería de segundo orden.

Sin embargo, los directores Alvaro Pastori y Antonio Naharro entregaron una película sólida, ajustada a un guión alejado de los lugares comunes de un tipo de film siempre sensible a caer en ellos.

Quizá Pantalla Pinamar no sea ese lugar en el que los freakkies encontramos perlas del género bizarro, u oscuridades pantanosas como las que nos ofrecen certámenes con centenares de films (esta edición de PP tuvo alrededor de 80 títulos). Pero se trata de una muestra querible, en parte por su perfil, que conjuga lo local con un acercamiento al cine europeo de, al menos, calidad presumible. Por otro lado, porque siempre existe esa posibilidad (como ocurrió este año) de que uno se choque de frente con Isabelita Sarli, hija adoptiva de la Coca y casi un homenaje en vida, carne (sobre todo) y hueso al máximo mito sexual del cine argenitno, que además debutó como actriz en el film del tótem creado por Armando Bo.

Por supuesto que no faltaron bodoques de fílmico más cercanos a la tragedia en 35 mm que a la mínima buena factura. Pero quien le quita el disfrute a este cronista que, además, saboreó algunas buenas comidas junto a colegas y brindó por las comitivas que visitaron la ciudad, además de la fiesta de cierre, bien regada y a modo de auto homenaje a quienes allí estuvimos. Salud, entonces, a Pantalla Pinamar. Hasta el 2011.

Los Premios

Hubo premios, y si no mensionamos a El secreto de sus ojos -presente en la competencia- fue porque, bueno, el Oscar ya dijo todo lo que había que decir. Pero allí estuvo, y prensa y público le dimos el primer lugar, el premio central a las películas en competencia (surgidas de una pre-selección de films argentinos que hubieran ganado premios internacionales).

- Balance de Oro: El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella

- Balance de Plata: Vikingo, de José Celestino Campusano

- Balance de Bronce: La Tigra, Chaco, de Federico Godfrid y Juan Sasiaín

- Premio SIGNIS: El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella

 

Las películas

Breve comentario de algo de lo que este firmante vio en el festival, o ya había visto eligió rever (o no).

Campo Cerezo (Argentina) de Patricia Martín García. Una de las opciones bizarras del festival, por momentos debido al efecto buscado, en otros, consecuencia de un guión errático y una historia contada con parches y situaciones que buscan ubicarse dentro del género de la comedia pero resultan cuasi oligofrénicas. *

El Greco (Grecia) de Yannis Smaragdis. Por momentos da la impresión de que estamos ante un producto de Pol-Ka, con gales de turno y todo. Montado sobre un marcado preciosismo visual, el film sobrevive a su constante búsqueda de cooleza gracias a su correcta puesta en escena, y no mucho más. * * 1/2

El hombre de al lado (Argentina) de Gastón Duprat & Mariano Cohn. Daniel Aároz despliega su histrionismo radicalizado bajo las órdenes del tándem responsable de la gran El artista. Un psicópata se muda junto a la mansión Lecorbusier y hace un agujero en la pared que da al living de la casa de diseño más cool de la Argentina. Crisis. * * * *

El maestro rural (Rep.Checa / Alemania / Francia) de Bohdan Sláma. Un maestro de primaria conflictuado por su homosexualidad y escapando de una relación amorosa trunca, llega a un pueblo rural e intenta desempeñarse lo mejor posible, pese a un entorno opresor, al fantasma del amor roto, y a él mismo. Interesante propuesta que se destaca sobre todo por la excelente labor de su protagonista, Pavel Liska. * * *

El secreto de sus ojos (Argentina), de J.J. Campanella. Quizá no sea la mejor película argentina de la década, ni tampoco "la que nos representa como argentinos" y todo ese listado de frases-homenaje que fueron disparadas en las últimas semanas, pero sin duda es un gran trabajo, el mejor en lo que va de la carrera de Campanella. Un policial que mezcla con excelencia al cine negro con la mirada y la argentinian way a la hora de hacer cine. Clásica, prolija y tan redonda que provoca admiración cuasi religiosa. * * * *

Esperando la carroza (Argentina) de Alejandro Doria. Ya fue dicho todo sobre este opus de Doria, un clásico indiscutible del cine argentino, que puede decir que su gran comedia fue filmada en la década del 80. * * * * *

Gigante (Uruguay) de Adrián Bíniez. El vigilador de un supermercado se enamora de una de las chicas de limpieza, a través de la cámara de seguridad. Eso y nada más. O eso y todo lo que envuelve a un personaje querible y ambiguo. Un trabajo superior dei "nuevo cine uruguayo", que amenaza con pasarle el trapo a más de un pretendido auteur porteño. * * * *

Hombres de mentes (EE.UU. / Gran Bretaña) de Grant Heslov. George Clooney + Jeff Bridges + Kevin Spacey es igual a uno de los cast más genuinamente cool que hoy puede dar el cine. Se le suman Ewan McGregor y Robert Patrick, en una comedia fumona sobre la guerra y sus imbéciles protagonistas. Uno de esos títulos que se vuelven obligación de tu gestor de descargas favorito. * * * *

I Mostri Oggi (Italia) de Enrico Oldoini. Amparada en la breve saga ya clásica de Dino Risi de los 60s y 70s, este despropósito busca refugio en la memoria del espectador, que podría responder al papelón con una sonrisa cómplice. Pero no. *

La patota (Argentina) de Daniel Tinayre. Una de las potentes producciones del gran Tinayre, dirigiendo a Mirtha Legrand en un papel dramático y entregando en plena década del ´50 un trabajo casi de avanzada, sobre una maestra de colegio nocturno que es vejada por sus alumnos. Si bien a Legrand le quedaba mejor la comedia, y pese a esos susurros lastimeros, es un trabajo de los buenos, casi al borde del sexplotation. * * * 1/2

Mis días con Gloria (Argentina) de Juan José Jusid. El regreso de Isabel Sarli al cine merecía una producción más cerca del cine bizarro que de la producción formal. Esta, del director de las buenas Bajo bandera y Asesinato en el Senado de la Nación, pero también de Papá es un ídolo y Un argentino en Nueva York, es un policial con toques freak, todos a cargo del gran Luis Luque. Pero el guión flaquea en varias ocasiones y algunas situaciones resultan absurdas, algo que no sucede con Isabelita Sarli, carne lista para el pecado que debuta en cine y promete una carrera de alto voltaje. * *

Retorno a Hansala (España) de Chus Gutiérrez.Uno de los grandes temas de Europa, la inmigración ilegal, tratado con solvencia y una más que correcta estructura formal. La muerte de un grupo de marroquíes en el cruce hasta la costa española dispara un relato duro en el que las buenas intenciones se concretan en buen cine. * * * 1/2

Ricky (Francia) de Francois Ozon. Un niño nace con alas de pollo en su espalda. Este opus de Ozon va de la sorpresa a cierta sonrisa socarrona por la temática, además del recuerdo todo-el-tiempo-presente de Tobi, el niño con alas, ícono bizarro del cine español de los años 70s. La vuelta de tuerca de Ozon, sin embargo, le da un cariz interesante y una mirada que mezcla lo absurdo con lo trágico. Y no sale del todo mal. * * *

Sahman (Armenia / Holanda) de Harutyun Khachatryan. El holocausto armenio contado a través del punto de vista de un búfalo. La idea lo es todo aquí, en esta buena propuesta de un cine áspero y marcado a fuego por la matanza que su pueblo sufrió a manos de Turquía. * * *

Vikingo (Argentina), de José Celestino Campusano. Una de las sorpresas del último festival de Mar del Plata fue también una de las protagonistas más intensas de este Pantalla Pinamar. La vida de una tribu de motoqueros en las profundidades de la provincia de Buenos Aires. Epica, cerveza y rock and roll. * * * *

Bonus Track: Trailers

El hombre de al lado

 

Gigante

 

Ricky

 

Vikingo

 

 

 
 
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