El ilusionista (The Ilussionist) EE.UU. 2006. Dirección y Guión Neil Burger. Basado en el cuento de Steven Millhauser. Montaje Naomi Geraghty. Fotografía Dick Pope. Música Phillip Glass. Con Edward Norton, Jessica Biel, Paul Giamatti, Rufus Sewell. Editada en Argentina por Transeuropa.
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Decir que El Ilusionista hace justicia con lo que comúnmente se llama “la magia del cine” sería caer en una frase
o chiste fácil pero, sin embargo, sin duda es lo más correcto para el caso. Y es que el film de Neil Burger
posee todo el encanto del séptimo arte, con un estilo visual que recuerda (¿homenajea?) de algún modo a las
películas de Georges Meliés y, sin regodearse en efectos digitales (de hecho, hay muy pocos) sorprende por su
solvencia técnica y artística.
Los primeros aplausos se los lleva sin duda la dirección de fotografía,
iluminando con notable precisión y encanto los perdidos tiempos del
Imperio Austro-Húngaro, mientras que el impecable trabajo de todo ese
elenco de notables actores como Edward Norton y el gran Paul Giamatti,
se adueñan del resto de la película.
Tanto es así que casi no importa la simpleza del guión que, a lo sumo,
podría ser justificada desde la excusa de la estructura ultra clásica que
adopta la película (evidenciada, inclusive, en los recursos de montaje tan
demodé como las transiciones en forma de círculo que se cierran sobre
puntos de la imagen).
La historia, tan sencilla como fascinante, narra el regreso de un gran ilusionista, Eisenheim (Norton), que parecía
desaparecido, cuyos actos están cada vez más cerca del arte que de un simple truco de magia. Y como el
director/guionista parecería querer trasmitir algo que, resumido de una manera muy cursi, podría interpretarse como “no hay nada más mágico que amar”, todas las fichas las juega a su fantástico protagonista y al amor que
lo motiva a planear una jugada que podría inclusive alterar la monarquía reinante.
Se lucen aquí, como dijimos antes, el peculiar personaje de Edward Norton y el cínico jefe de policía
interpretado por Giamatti, mientras que la correcta Jessica Biel aporta su cuota de seducción necesaria para el
personaje de la eterna enamorada, y Rufus Sewell hace el resto como el soberbio y violento Heredero del Trono,
antagonista principal, víctima y victimario de los trucos de Eisenheim.
Como bonus track, cabe mencionar que el film costó “apenas” 16 millones de dólares (una propina para los
grandes estudios), y parece una megaproducción increíble de por lo menos cientos de ellos. ¿Otro genial truco
del ilusionista?
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