En bolas y a los toons

por Mariano Torres

Beowulf: La leyenda (Beowulf) EE.UU. 2007. 113´ Dirección Robert Zemeckis. Guión Neil Gaiman & Roger Avary. Basado en el poema homónimo de autor anónimo. Montaje Jeremiah O'Driscoll. Fotografía Robert Presley. Música Alan Silvestri. Con Angelina Jolie, Ray Winstone, Anthony Hopkins, John Malkovich, Crispin Glover, Chris Coppola. Estudio Shangri-La Entertaiment.

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Película

 

 

 

Robert Zemeckis está cada vez más bizarro. Fanatizado con el motion capture, primero hizo una improbable fábula navidena con más de un tinte fascista (El Expreso Polar, donde un nino pobre viajaba separado de los protagonistas, y un ejército de Papá Noeles por poco marchaba haciendo el paso de la garza), después insistió al producir una ochentosa y querible oda a los films de terror infantiles (Monster House), y ahora vuelve al ataque con una sangrienta adaptación de la célebre Beowulf (algo así como El Mío Cid de los anglosajones).

La película es tan grandilocuente, exagerada y desprejuciada, que no parece una sino dos, divididas en la mitad, al mejor estilo Del crepúsculo al amanecer. La primera de ellas cuenta la historia de un pueblo azotado por un demonio llamado Grendel, cuya procedencia viene de una oscura cueva, donde la madre de éste nefasto ser lo protege del mundo de los seres humanos. La epopeya de un valiente héroe que atraviesa los mares y se atreve a darle batalla al monstruo, peleando ni más ni menos que ¡desnudo!, constituye el primer capítulo del film, donde éste Beowulf del título se introduce con la cortante frase “yo mataré a tu monstruo”.

La segunda comienza unos años después de terminada la primera, con un Beowulf ya mayor, recordando su juventud y reflexionando sobre su pasada soberbia, con el pesar de un temor latente y jamás extinto. ¿Habrá matado realmente al monstruo? ¿O se habrá aliado simplemente con él? ¿Qué es esa maldición que azota al pueblo cada noche de juerga? Las interrogantes inundan la pantalla, y Zemeckis parece ponerse más serio: Beowulf ya no pelea desnudo, ni tira frases prefabricadas y cancheras, y el tono del film de pronto pasa de iluminado a tremendamente oscuro y nihilista.

Es esta doble personalidad de la película lo que hace dificil el juzgar a la misma. Por un lado, la primera parte, como comedia bizarra, funciona. Por el otro, la segunda, como reflexión de la ambición y las miserias humanas, también aporta sus grandes momentos. Aunque, y al igual que sucedía con Del crepúsculo… el resultado, al margen de si bueno o malo, deja en el espectador flotando una pregunta inevitable… ¿¿¿qué %$#& es esto que acabo de ver ???

     
 

"Beowulf " -trailer sin censura-