La muerte le sienta bien

por Daniel Castelo

Crank: Veneno en la sangre (Crank) EE.UU. / Gran Bretaña. 2006. Dirección y Guión Mark Neveldine & Brian Taylor. Montaje Brian Berdan. Fotografía Adam Biddle. Música Paul Haslinger. Con Jason Statham, Amy Smart, José Pablo Cantilo, Efren Ramirez, Dwight Yoakam, Carlos Sanz, Valarie Rae Miller.

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El film del dúo Neveldine-Taylor nos trae una historia que podría ser la continuación de la saga Le Transporteur. Incluso, en Argentina, los distribuidores no nos dejaron demasiado espacio para la sospecha al subtitular la película como "Veneno en la sangre", con lo cual, sumado al trailer, en pocos segundos podemos darnos una idea del camino que sigue la trama, y hasta adivinar cual será la definición de la misma.

Jason Statham, a quien conocimos en Juegos, armas y dos armas humeantes, y terminamos de querer en Snatch, vuelve a interpretar el personaje para el que parece haber nacido, ese que glorificó en la saga del chofer killer pero con un toque más lisérgico.

Chev (Sthatam) es un asesino a sueldo que se despierta con la noticia de que le han inyectado un veneno que lo matará en cuestión de horas. No hay antídoto, aunque puede sobrevivir acelerando su adrenalina, lo cual hará sin importar el método ni la forma. Cocaína, energizantes, golpes a desconocidos varios y demás trucos que iremos descubriendo con el correr de la trama. De paso, y para aprovechar lo que le queda de vida, el hombre buscará al culpable de su inminente final.

Estamos ante una de esas películas que nacieron para entretener como sea y a quien sea. La puesta formal es impecable y técnicamente es uno de esos prodigios del cine de acción. Claro que uno la destrozaría sin piedad si decidiera ponerse rígido con algunas cuestiones (los mafiosos son latinos u orientales, los negros están casi todos armados pero ellos son los que tienen esa droga que necesitamos en "ese" momento, las mujeres son estúpidas o rematadamente putas, etc), pero nada de esto importa porque en el fondo cuando uno se sienta en la sala a ver Crank sabe con qué puede llegar a encontrarse, sólo es cuestión de ver que tan bien pudieron resolverlo.

En la cinta la verosimilitud se ve destrozada por la ficción y la hijaputez del protagonista luego de unos minutos -y cuanto más se remarca- termina por engolosinarnos, haciendo que el universo de una ciudad estadounidense copada por los gangsters, los narcos y los muertos que caen -literalmente- del cielo, se transformen nada más que un mundo en technicolor que no deja de gustarnos, vaya a saber uno por qué.

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Crank -trailer-