Cuestión de peso

por Mariano Torres

Hairspray (ídem) EE.UU. 2007. 117 ´ Dirección Adam Shankman. Guión Leslie Dixon. Basado en el musical homónimo de Mark O'Donnelly y en el film del mismo nombre de John Waters. Montaje Michael Tronick. Fotografía Bojan Bazelli. Música Marc Shaiman. Con John Travolta, Michelle Pfeiffer, Christopher Walken, Amanda Bynes, Queen Latifah, Brittany Snow. Estudio New Line Cinema.

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La más inductrial de todas las producciones de John Waters vuelve a la pantalla grande con un toque aún más mainstream (y apto para todo público) y, al igual que el film de 1988, logra su cometido de burlarse y homenajear a los musicales de los ‘60s con un producto que quedará inscripto en la historia como uno de los mejores musicales de los últimos tiempos.

Más allá de los varios gimmicks publicitarios (Travolta travestido y gordo, Michele Pheifer nuevamente como malvada femme fatale, etc), esta versión 2007 del director y coreógrafo Adam Shankman es, al día de hoy, tan audaz y en cierta medida arriesgada como lo fue en su momento la original de Waters, y esto se debe a que apuesta a una estética en las antípodas de lo cool -como la reciente Moulin Rouge-, y al mismo tiempo se aleja también del clasicismo de producciones tan profesionales y pomposas como la última versión de Chicago.

La historia, que se mantiene en buena medida fiel a la original, gira en torno a Tracy (Nikki Blonsky, sin duda la mayor atracción del film), una adolescente regordeta fanática del Show de Corny Collins, el programa más visto de la televisión local del pueblo de Baltimore, y que un buen día decide audicionar para convertirse en una de las tantas bailarinas del programa, y así conquistar el corazón del joven galán Link (Zac Efron).

Pero, claro, con tanta competencia anoréxica y superficial, y una sobredosis de prejuicios raciales flotando en el aire, el objetivo de la pobre Tracy parece tan lejano como la remota posibilidad de comenzar una dura dieta. Sin embargo, lejos de amargarse, la rebelde muchacha decide ir contra la corriente y encuentra en el grupo de los marginados de la época (la comunidad afroamericana del pueblo) un refugio para dejar salir el ritmo que lleva dentro, y demostrar que detrás de los (muchos) kilos, puede haber también toneladas de talento y pasión.

Y es esta la misma pasión que sin duda atrapará hasta al más difícil espectador que, una vez terminada la película, no podrá evitar sentir un huracán de nostalgia o, cuando menos, le será imposible reprimir las ganas de largar todo y ponerse a bailar así, en el medio de la calle, en un pueblito kitch llamado Baltimore.

     
 

"Hairspray" -trailer-