Los Simpsons: La película (The Simpsons Movie) EE.UU. 2007. Dirección David Silverman. Guión Matt Groening, James L. Brooks, Al Jean, Ian Maxtone-Graham, George Meyer, David Mirkin, Mike Reiss, Mike Scully, Matt Selman, John Swartzwelder, Jon Vitti. Arte Dima Malanitchev. Música Hans Zimmer. Voces (en inglés) Dan Castellaneta, ancy Cartwright, Yeardley Smith, Harry Shearer, Julie Kavner. Estudio Gracie Films & 20th Century-Fox Film Corporation.

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  Pasión de multitudes
por Daniel Castelo
 

¿Cómo explicar la felicidad que puede llegar a sentirse ante la materialización de algo que se esperó durante casi dos décadas? El estreno de la película de Los Simpsons es para varias generaciones algo así como una utopía freakkie-catódica en clave mainstream, pero (inter)nacional y popular.

Es difícil separarse de lo que representan para la cosmogonía personal Homero, su prole y toda la fauna de Springfield. Matt Groening los parió allá en la década del 80 y el mundo cambió de tal manera desde aquel entonces hasta hoy, que es prácticamente un milagro que este team se mantenga estoico de la manera en que lo hace, allí, al pie del cañón del mejor humor que la televisión tuvo en su pantalla.

En la ocasión que nos reúne frente a la gran pantalla, la contaminación ambiental se convierte en el tema central, con un Homero tan idiota como todos sabemos que es (y que continúa ese protagonismo casi excluyente de los últimos años en la serie), decidiendo arrojar en el lago de Springfield los desechos acumulados del cerdo que decidió criar como mascota. El gobierno nacional (a cargo de un cuasi iletrado Arnold Schwarzenegger) decide encapsular al pueblo, cerrarle todo contacto y, poco después, destruirlo.

En ese escenario, la familia más disfuncional del planeta intentará sortear algunas trabas y buscar la manera de solucionar lo que el pelado gordinflón creó. Aunque claro, lo que hará que la pantalla nos quede adherida a la retina no será sólo eso, sino todo el andamiaje humorístico que acompaña y supera al relato mismo.

Los gags entran en escena al mismo tiempo que la película, y sería un crimen revelar aquello que constituye la estructura central del film. El equipo de guionistas se basó en mucho que ya hemos visto en televisión, es cierto, pero han sabido darle una vuelta de tuerca lo suficientemente original y creativa como para no ofender a nadie. Bueno, sí, hay varios fans "de la primera hora" que pusieron el grito en el cielo casi antes de que se encienda el proyector. Puristas del mundo, suicidaos, ya bastante soportamos los gritos de los seguidores de Tolkien durante más de un lustro...

Las voces de la versión en castellano latino son las de los últimos años, esas que levantaron algunos conflictos pero que, en rigor de verdad, no le van en saga a las clásicas. La voz de Homero es la mejor de las que hay en plaza hoy día, superando a la que deben soportar los espectadores de España, e incluso a la original made in USA. No hay muchos "ouch", no hay mucha adicción a la cerveza, sí hay mucho reflejo televisivo y toda la acidez de siempre, potenciada por el widescreen y el dolby.

Hay un humor hijoputa que en algunos momentos supera incluso a lo que hemos visto en la pantalla chica. Y hay varios plus, como el enamoramiento de Lisa, ¡el desnudo de Bart!, un descubrimiento de las cuerdas vocales de Maggie hacia el final con una línea de diálogo sorprendente, alguna patada a la Fox, y una cantidad incontable de buenos chistes que justifican la entrada, el bis dentro de una semanas y, quien lo duda, una segunda parte dentro de un par de años.

       
    En disidencia

 

  Love story
por Mariano Torres
   

No hay caso. Todo, absolutamente TODO ya fue parodiado por Los Simpson. Y tanto es así que la serie creada por Matt Groening no sólo lleva 18 años en el aire, sino que además durante ese período se encargó personalmente de quemarle el cerebro a, por lo menos, tres generaciones de niños, dos de adolescentes y un par más de eternos jóvenes.

¿Quién no deseó alguna vez tener el pajarito de agua para trabajar en la PC desde casa como Homero? ¿Acaso hay alguien que no recuerde las mascotas del monorriel de nuestro héroe calvo? (por si se olvidaron, a la grande le puso “Cuca”). ¿Existirá mortal sobre la faz de la tierra que no odie a Flanders? ¿Habrá persona alguna que no sepa que Lisa quiere a Nelson, y que nadie quiere a Millhouse? ¿No es vox populi que para conseguir unas monedas, nada mejor que bajarse los pantalones y cantar ‘mi vieja mula ya no es lo que era’?

Sabido es, además, que en caso de viajar a la dimensión Tron, siempre es bueno haber leído antes el libro del paralítico ése. Y la larga lista de citas célebres podría continuar dibujando sonrisa tras sonrisa, olvidando que, quizá, ya escuchamos estos chistes una y mil veces.

Pero no importa: los adictos, (al menos a las viejas temporadas, como quien escribe), incansables y redundantes, podremos siempre ver las repeticiones de los programas y, no sin sentido de deja vu, adelantarnos a los chistes riéndonos antes de que Homero, Bart, Marge o Lisa (y la pequeña Maggie) hagan su gracia. Tal es el encanto de un programa que, guste o no (¿¿¿a alguien no le gusta???), ya pasó a la posteridad venciendo por siempre el paso del tiempo.

Pero, eso sí, siempre hablando en pretérito y con nostalgia: pues la película es, tristemente, inclusive peor que el más deprimente capítulo de las últimas temporadas, y esto se debe pura y exclusivamente a que dura ochenta y siete minutos y no al menos veinte como la serie, y que, lamentablemente, en el cine uno no puede quejarse exclamando “¡cámbiale, Marge!”.

 

"The Simpsons Movie " -trailer en inglés-

 
"The Simpsons Movie " -trailer en castellano-