
| Elige tu propia aventura | por Daniel Castelo |
Más extraño que la ficción (Stranger Than Fiction) EE.UU. 2006. Dirección Mark Forster. Guión Zach Helm. Montaje Matt Chesse. Fotografía Roberto Schaefer. Música Britt Daniel & Brian Reitzell. Con Will Ferrell, Dustin Hoffman, Emma Thompson, Maggie Gyllenhaal, Queen Latifah. link: site oficial
|
No la pasó muy bien el pobre Paul Sheldon cuando fue a dar a la casa de la enfermera Annie Wilkes, fanática de la historia de Misery... Stephen King hace casi veinte años nos contó hasta donde podía llegar la vida virtual de un personaje, luego Rob Reiner hizo lo propio desde el cine, y ahora Mark Forster (el mismo de Finding Neverland) toma un guión muy astuto y lo transforma en una película con la que uno rápidamente se engancha como lo hizo con trabajos como Being John Malkovich o Rushmore, por citar ejemplos más que contundentes.
Harold Crick (Will Ferrel) es un hombre gris pero obsesivo; contabiliza de manera obsesiva cuestiones de la vida cotidiana y vive bajo el imperio de los números. Pero eso no sólo lo sabe él y los miles de espectadores que ven la película, ya que ese perfil compulsivo fue creado por la escritora Karen Eiffel (Emma Thompson), quien, sin embargo, tiene un pequeño gran problema: no le encuentra la vuelta a la irremediable -según ella-muerte del personaje. Mezcla de Big Brother con chiste literario de alto vuelo, Más extraño que la ficción envuelve a quien se deje en una trama que fluye con una simpleza que parece imposible de concretar si uno se sienta a estudiar los vericuetos del guión. Estamos hablando de un ser humano real, de carne y hueso, que interactúa con sus semejantes, que vive en una ciudad real, pero que a la vez está actuando bajo los textos de una autora, tan real como él y que vive en el mismo tiempo y espacio. Quizá no resista el menor análisis, quizá este film esté entre nosotros precisamente para que nuestros sesos imploten intentando buscar el minotauro al final de semejante laberinto guionado. Lo seguro es que el film de Mark Forster logra meterse en el reducido grupete de películas made in Hollywood destinadas a la mentalidad adulta, lo que la convierte en una figurita difícil, claro está.
Párrafo aparte (éste, precisamente) para el tropiezo de Emma Thompson, tan cubierta de tics y yeites como nunca se la vio, tan predecible en su opción por "hacer de" en lugar de "componer a", que es el único elemento del film que conspira contra el mismo. Pero en el conjunto es tan sólo un detalle que no llega a empañar una empresa tan sólida como volada en su viaje de posibilidades intelectuales, con las dosis de ácido necesarias como para que el trip sea todo lo placentero que uno quiere. |
|||||||||
|
||||||||||