Tiempo de villanos

por Daniel Castelo

Batman -El caballero de la noche- (Batman -The Dark Knight-) EE.UU. 2008. 150´ Dirección Christopher Nolan. Guión A. Montaje e. Fotografía A. Música A. Con Christian Bale, Heath Ledger, Michael Caine, Gary Oldman, Aaron Eckhart, Maggie Gyllenhaal, Morgan Freeman. Estudio Warner Brothers

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Top 3 Batman en el cine por Daniel Castelo

1. Batman Returns (1992, Tim Burton)

2. Batman (1989, Tim Burton)

3. Batman Begins (2005, Christopher Nolan)

 

Top 5 villanos de Batman en el cine por D.C.

1. The Joker x Jack Nicholson (Batman, 1989)

2. The Joker x Heath Ledger (Batman The Dark Knight, 2008)

3. The Penguin x Danny de Vito (Batman Returns, 1992)

4. The Joker x Cesar Romero (Batman, 1966)

5. Catwoman x Michelle Pfeiffer (Batman Returns, 1992)

 

 

Si la estatura de una película de superhéroes se midiera por el tamaño que su villano tiene en pantalla, esta nueva versión del encapotado sería una película inmensa, con serias chances de dejar muy atrás al resto de las realzadas sobre el salvador de Gotham City.

Porque este trabajo de Christopher Nolan apela a la figura de The Joker como máximo atractivo, como irresistible y oscurísimo imán, uno con el que caemos rendidos ante la desmesura dark que Heath Ledger le imprimió como nadie lo hizo hasta ahora.

El caballero de la noche comienza con un asalto adrenalínico, violento, urgente, a un banco de la mafia. Una, dos, tres, varias muertes, con una última a cargo de un ser extraviado y que denota una violencia anárquica, y que, tal como lo confirmará con sus propias palabras, sólo quiere provocar caos.

Gotham City está sumida en la pelea sin cuartel entre un vengador que colabora con la policía, y la mafia, liderada por un par de matones que ven como sus negocios y su ejército se desmoronan por la acción del héroe. Allí, en el remolino del problema, es donde clava su estaca el demente recién salido del manicomio, haciendo su propia historia del hampa y, finalmente, trabajando en pos de sembrar la anarquía y, de refilón, terminar con el héroe del pueblo.

Pero la escena de la ciudad también gira en torno a Harvey Dent (Aaron Eckhart), un político que parece merecer la confianza de todos, incluso del millonario y lider económico del lugar, Bruce Wayne (Christian Bale), siempre torturado por su doble vida y en constante duda sobre si continuar o no con ese derrotero que nació torcido y de a poco parece inclinarse a un lugar complejo, difícil, lleno de vericuetos existenciales. Pero el hombre a vecer por este caballero andante posmoderno es sin ninguna duda ese que los hispanoparlantes conocemos como Guasón.

Quienes recuerden la labor de Jack Nicholson en el film de 1989 dirigido por Tim Burton, tendrán presente a un Joker sensiblemente más hardcore que el de la serie pop de los 60s: asesino nato, retorcido sin tanto vértice bizarro, freak loco pero no idiota. Pues bien, aquí, en un cine teñido por el post-11/9, la cosa se pone mucho más punk, ya que el villano es un jinete del apocaliipsis sin caballo, montado sobre su propio desencaje social, listo para llevar hasta el extremo y lo imposible esa lucha contra todo lo que lo rodea.

Nolan, que viene de refundar la saga y poner el foco sobre el héroe, elige aquí correr la mirada y volver excluyente al archienemigo -anunciado en el final de Batman Begins-, que protagoniza los mejores momentos del relato y deja al resto de la cinta un tanto flaca en atracción más alla de la espera por su reaparición.

El trabajo de Ledger es demoledor, desbordante de gestualidad y procesión interna, probablemente instalando una nueva forma de componer a un malo en el cine. La gente de Warner Brothers se encargó de publicitar en todo el mundo que una de las supuestas causas del suicidio del actor en enero último fue la presión psicológica a la que se sometió cuando compuso el papel. Horrorosa estrategia de marketing o simple verdad a medias, lo cierto es que este hombre parece haber nacido para componer al más hijo de puta de los hijos de puta que el comic haya parido jamás. Y recargado.

Esta nueva escala de Batman en el cine, más allá de Joker, tiene alguna que otra arista de interés, y una de ella, quizás la más certera, sea la del discurso político. El film tiene una mirada escéptica hasta el dolor de muelas sobre el presente, con la clase política a la cabeza de nuestros males, aquí únicamente salvada por un hombre que parece ser la salvación de la ciudad. En tanto, la policía es una cuna de ratas corruptas y su flamante comisionado una víctima del entorno, rodeado de potenciales traidores. ¿El resto de la ciudadanía? No mucho mejor.

Nolan recargó las baterías y decidió profundizar el fondo del pozo en el que había sumido a la historia en el film anterior. Héroe, villanos, personajes grises... todos sucumben ante el lado oscuro, no parece haber salida a la vista, ni siquiera en una Ciudad Gótica que alguna vez fue pop, pero que hoy parece tan desolada como la caverna de la baticueva más pesadillezca.

Bonus Track

-Katie Holmes, que en la anterior película había encarnado a una bastante insípida Rachel Dawes, aquí le cedió el personaje (tras arduas negociaciones que llegaron a nada) a una Maggie Gyllenhaal que, ops, resulta más inocua aún.

-A propósito de Gyllenhaal... ¿acaso ya no existen los "apellidos artísticos" en Hollywood?

-Mensaje para Christian Bale: Dejá de susurrar, macho.

     
 

"Batman -The Dark Knight-" -trailer-