Infierno en la city

por Daniel Castelo

Monstruo (Cloverfield) EE.UU. 2008. 85 ´ Dirección Matt Reeves. Guión Drew Goddard. Montaje Kevin Stitt. Fotografía Michael Bonvillain. Con T.J. Miller, Michael Stahl-David, Lizzy Caplan, Jessica Lucas, Mike Vogel. Estudio Bad Robot / Paramount Pictures.

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Es probable que los hermanos Lumiere no hayan soñado con un film como Cloverfield cuando espantaron a un puñado de ciudadanos durante el estreno de La llegada del tren a la estación (ese cortometraje fundacional donde una locomotora se acerca amenazante a la pantalla). Pero simplemente porque su capacidad visionaria seguramente estuba limitada por la realidad técnico-económica de la época.

Monstruo, de eso hablamos cuando hablamos de cine superador, llega hasta nosotros utilizando el recurso de la cámara en mano, con un relato clavado en el punto de vista de la primera persona, al estilo Blair Witch Proyect, pero con un presupuesto años luz por arriba de los cien mil dólares con los que contaron los realizadores del film de la bruja.

El relato comienza en la fiesta de despedida que unos amigos le organizaron a Rob (Michael Sathl-David), quien está a punto de mudarse a Japón (¿referencia godziliana?) por cuestiones laborales. En la casa del homenajeado, escenario de la celebración, transcurren diálogos triviales, romances imposibles y degustaciones de alcoholes varios. Hasta que la catàstrofe se hace presente y nada queda en pie.

Así de concreto y contundente. Así de abrupto y desestabilizador. No hay agua que tiemble por el rugir de pisadas distantes, hay caos y descontrol instantáneo y generalizado. Y la fiesta inolvidable de una bestia salida de distintas hipótesis se vuelve totalizadora y fatal en el mismo momento en que los protagonistas (humanos) salen a la calle. Gente huyendo a ninguna parte, militares armados, autos incendiados y mucho edificio destruído es el panorama que en pocos segundos se apodera de Manhattan.

Hasta que cae el símbolo que dispara la aventura hacia adelante: la cabeza de la estatuta de la libertad, cortada de cuajo y derrumbada sobre una avenida. La idea de que nada volverá a ser igual ya es innegable. Corramos, entonces.

Tenemos una love story, insertada para justificar al héroe, que decide arriesgar su vida para salvar a la chica a la que no logró decirle, antes de viajar a Tokio, que la ama profundamente. Allí parte él, a la casa de su musa, quien lo llamó en medio del caos para decirle que estaba atrapada bajo los escombros de su departamento.

Y se sabe, ir a contramano de una patrulla de salvataje no es conveniente, sobre todo si se trata de escapar de la cosa más fea que le pasó a la ciudad después de Bin Laden.

Decir que este film de Matt Reeves mejora lo hecho por el dúo Myrick-Sánchez en El proyecto de la bruja de Blair sería injusto para aquel film que logró sacudir la modorra del horror mainstream como ninguno en la década del 90. Aquí se trata de cine catástrofe, ya no de monstruos ni criaturillas alienígenas (aunque digan presente) sino de evitar una muerte segura.

El efecto que produce el uso de la cámara en mano y, sobre todo, el punto de vista subjetivo es demoledor. No hay forma de evitar el compromiso con la historia, a lo cual ayuda un sonido de proporciones similares a los edificios que se desmoronan tras el paso de la bestia. Si no sabías como justificar la compra de tu futuro home teathre, acá tenés la mejor excusa cuando salga el DVD.

El film comienza con una leyenda del ejército del tío Sam en el que queda claro que lo que veremos es un archivo de su propiedad. Es decir, se trata de una grabación y no una prueba de vida de ninguno de los participantes. El monstruo estuvo ahí, el final es cosa incierta, pero poco importa si sólo se trata de no morir aplastado o deglutido.

¿You Tube: La película? Quizá. Estamos en plena ebullición de la grabación casera, convertida hoy en la mayor legitimación posible del voyeurismo, visto en la actualidad como otra forma de comunicación, más que como una patología.

Volviendo al fílmico concreto, hay protagonistas heroicos en Cloverfield, pero que actúan sin la seguridad que tendría Bruce Willis o incluso algún rubiecillo todopoderoso en un film de baja calaña, ni siquiera la certeza que demostró Leo DiCaprio en Titanic. Los personajes actúan influidos por el miedo y la desesperación, sobre todo quien lleva la cámara y con la que obsesivamente quiere registrar todo. ¿Intento de supervivencia más allá de la vida material? ¿Trascendencia digital para una reencarnación hi-fi?

Desde esta mirada (la del arriba firmante) no resulta exagerado plantear que Cloverfield está llamada a ser parte fundamental de cualquier revisión filmográfica sobre cine catástrofe. O, al menos, está claro que a fin de este año 2008 la sacudida provocada por el monstruo que cayó sobre New York tendrá para decir lo suyo a la hora del balance.

Bonus Track

-No todo es Blair Witch Proyect en la referencia obligada. También hay REC, película dirigida por los españoles Jaume Balagueró y Paco Plaza, montada sobre el recurso de la subjetiva, que tuvo otros resultados y que también merecen su atención, más allá de las diferencias de presupuestos y objetivos.

-El guionista del film, Drew Goddard, es uno de las plumas responsables de Lost.

-En el 2009, secuela.

     
 

"Cloverfield" -trailer-