Un paso en falso

por Daniel Castelo

El sueño de Cassandra (Cassandra´s Dreams) EE.UU. / Francia / Gran Bretaña. 2007. 108´ Dirección y Guión Woody Allen. Montaje Alisa Lepselter. Fotografía Vilmos Zsigmond. Música Philip Glass. Con Ewan McGregor, Colin Farrell, Clare Higgins, Andrew Howard. Estudio Iverville Productions.

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Woody quería cambiar, darle una vuelta de tuerca a su filmografía, taparte la boca a los que no se cansan de decir que siempre hace lo mismo, que su carrera como creador terminó hace muchos años. Digamos que el hombre cumplió con los que querían ver a un Allen distinto, con menos de lo de siempre y algo nuevo. Pero...

La historia nos cuenta el errático derrotero de un jugador compulsivo (Colin Farrell) y su hermano (Ewan McGregor), quienes ante el momento terminal de tener que pagar la deuda de juego del primero, aceptan un oscuro ofrecimiento: matar al enemigo de un tío millonario.

Dudas, debates internos, problemas morales, que sí, que no, que la guita hace falta, que matar a una persona está mal, que bueno al fin y al cabo es el tío con plata... bang, bang, game over. Y todo lo que viene luego de semejante acontecimiento.

Allen volvió a oscurecer su producción, quizá no como lo hizo en Match Point (su mejor película de los últimos diez años), donde el humor no aparecía ni siquiera en dosis mínimas. Aquí hay espacio para algún pequeño paso de comedia, aunque breve y que no logra apañar el tono dramático que, sin embargo, en ningún momento adquiere densidad ni va más allá de lo superficial.

A diferencia de lo que había logrado en Manhattan Murder Mistery, donde todas las piezas encastraban de manera brillante gracias a un guión que fluía y un cast que se complementaba a la perfección (Diane Keaton como su compañera de juegos, entre otros). Lo que sucede en este sueño de Cassandra es que nuestro héroe neoyorquino se tomó demasiado en serio este pase al género policial pero sin manejar del todo sus elementos consitutivos.

Los personajes están bien delineados, los diálogos son aceptables (aunque lejos de estar a la altura de su autor) pero la trama tropieza con algún problemilla de continuidad y, sobre todo, cae víctima de un innecesario estiramiento en el relato, como si el bueno de Woody no hubiera sabido redondear la trama, como si el haberse apartado de la comedia o de la formalidad dramática clásica le hubiera ocasionado más problemas de los previsibles.

Con este panorama, nos queda como consuelo la espera de Vicky Cristina Barcelona, recientemente estrenada en Cannes y que el mundo conocerá en Septiembre, cuando entre otras cosas podremos gozar del regreso de Allen a su musa Scarlett Johansson, con el plus de la muy comentaada y ya casi célebre escena lésbica con Penélope Cruz. Ay.

Bonus Track

Para quien esto escribe, hablar de un paso en falso en la carrera de WA es casi una situación dolorosa. Probablemente estemos ante una de las muy pocas películas en las que el director no estuvo a la altura de su propia obra.

Las otras, desde este punto de vista, son Small Time Crooks (2000) y A Midsummer Night´s Sex Comedy (1982). Hace un par de años, Scoop, de 2006, también podría haber llegado a merecer este estadío, aunque un par de buenos momentos la salvaron de la condena.

     
 

"Cassandra´s Dream " -trailer-