Mucho más que un pedazo de lata

por Daniel Castelo

Iron Man EE.UU. 2008. 120´ Dirección Jon Favreau. Guión Mark Fergus, Hawk Ostby, Art Marcum, Matt Holloway. Montaje Dan Lebental. Fotografía Matthew Libatique. Música Ramin Djawadi. Con Robert Downey Jr., Terrence Howard, Jeff Bridges, Gwyneth Paltrow. Estudio Dark Bladed Films.

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Convengamos que en la lista de superhéroes interesantes, no está ubicado en los primeros puestos. Quizá le saque varios cuerpos al Capitán América o a Thor, pero Iron Man no es precisamente una superstar del palacio de la justicia.

Pero sucede que Robert Downey Jr., dirigido por Jon Favreau (responsable de las correctas Elf y Zathura) logró redimensionar el lugar de este módico paladín de la justicia, a fuerza de temperamento actoral y enormes armas histriónicas.

El relato comienza con el viaje que el diseñador y vendedor internacional de armas Tony Stark (Downey Jr.) emprende a Afganistán para presentar al ejército yanqui su nueva creación. After show, el hombre parte en caravana, la cual es atacada por un grupo terrorista, tras lo cual termina secuestrado en una cueva, con un aparato conectado a una batería cuidando su corazón, atendido por un científico y obligado a construir un clon de su poderosa arma reciente.

Ahí es donde el gen del acero heroico se transforma en un hombre de lata todopoderoso, con retazos de hierro encastrados aquí y allá, al mejor estilo Mc Gyver pero con diseño cool y alto poder destructivo.

El derrotero que emprende de ahí en más este ser 95 % humano y 5 % cyborg (cualquier parecido con Robocop es pura coincidencia referencia) incluirá la toma de conciencia de parte de Stark sobre lo malas que son las armas para la humanidad (¿extrema corrección política o puro cinismo?) y una rennovada visión sobre la mujer, ya no como espacio ascéptico para la satisfacción masculina descartable sino como ser del que uno hasta puede enamorarse. Y amén.

Por supuesto que además hay afganos malos, otros un poco menos peligrosos y hasta algunos que son víctimas (eso sí, estas últimas son capaces de hacerse cargo de una tásita pero segura venganza, servida por el hombre de acero en una rápida incursión al terreno enemigo). Y, en el clímax, hay más links con el comic original, a pura tecnología que refiere un poco (mucho) a Transformers, pero más heavy, menos ATP.

Iron Man resucita a un personaje que parecía sepultado por el exitoso pochoclo generado por la nueva saga de Batman y la expectativa de la inminente reversión de Hulk. En este punto, lo realizado por Downey Jr. es casi milagroso, además de que aprovecha la ocasión para reflotar su propia carrera, haciendo que su lugar en el ranking de los mejores actores de Hollywood vuelva a tener el reconocimiento que merece.

A diferencia de recientes trabajos como el del abúlico Brandon Routh en Superman Returns o el desaprovechado Eric Bana en Hulk, la labor de Robert Downey juega de igual a igual con la prestancia de su personaje. Sin la personalidad del hombre público, su creación enmascarada no sería nada, sin los matices de su mentor, el hierro sería apenas un pedazo de lata. Ahí está el mayor valor de una película que promete secuelas encarnadas por el mismo actor. Y, esperemos, a cargo del mismo realizador, que demostó estar a la altura de una creación que parece ser, finalmente, mucho más que un mero dibujito en papel.

Bonus Track

-Es obligatorio soportar los títulos de crédito finales para recibir como premio un extra con invitado especial y guiño comiquero.

     
 

"Iron Man" -trailer-