Crimen (ahora sí) perfecto

por Daniel Castelo

Los crímenes de Oxford (The Oxford Murders) España / Francia. 2007. 107´ Dirección y Guión Alex de la Iglesia. Basado en una novela de Guillermo Martínez. Montaje Alejandro Lázaro & Cristina Pastor. Fotografía Kiko de la Rica. Música Roque Baños. Con Elijah Wood, John Hurt, Leonor Watling, Julie Cox, Burn Gorman. Estudio Telecinco Cinema.

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Alex de la Iglesia cambió de idioma pero no perdió las mañas. Es más, quizá no sea exagerado decir que estamos ante su mejor película desde Muertos de risa (1999). Fanáticos acérrimos, seguidores principistas, mi carne es suya, pueden despedazarme sin inconvenientes.

Y es que don Alejandro (ya estamos ante un señor grande, joder) parece haber ingresado en el tan mentado período del director maduro, que dejó de lado sus características bizarras y se mete de lleno en un cine con formalidades clásicas, sin personajes desaforados ni apetencias políticamente incorrectas.

Los crímenes de Oxford cuenta lo que sucede cuando un joven estudiante (Elijah Wood) llega hasta la universidad de Cambridge para asistir a las clases de un eximio matemático (John Hurt). En la ciudad el joven alquila habitación en una casa habitada por una anciana y su hija, quienes tienen serios problemas de convivencia. Pasan sólo unas horas de la estadía en el lugar de nuestro personaje, cuando la anciama aparece muerta en un sillón frente a un tablero de Scrable.

Profesor y alumno, figura de la ciencia y joven entenado, admirado y fan, ambos se verán involucrados en el hecho y, echando mano a sus conocimientos en el pensamiento lógico, intentarán ver hasta donde los lleva este asesinato, que parece haber sido llevado a cabo por un serial killer.

Mr. Alex presenta el que hasta aquí es su trabajo más prolijo, su guión más sólido y su despliegue de cámaras y recursos técnicos más desarrollado. No es poco. Además, el film no sólo crea una atmósfera de sombras y un clima de constante paranoia, sino que además lo hace en medio de un universo de clara cosmogonía cinéfila: referencias a Psycho tanto visuales como de composición, juegos de sombras al estilo del expresionismo alemán, encuadres que parecen sacados de algún opus de Welles... Un director que decidió hablar en inglés para vender mejor (y/o más) su trabajo, pero con la dignidad de los que pueden ir mucho más allá que la estandarización que presupone el cine de masas.

El personaje del ex Frodo se ajusta a la aventura planteada y conforma la pieza central de un rompecabezas intelectual de alto vuelo. A su derrotero de impredecible llegada se le une una ninfa con personalidad de fuste (Leonor Watling) y un cuerpo lujurioso que demolerá por algunos minutos (aunque no muchos) sus ansias de ser el nuevo detective del condado. Pero claro, si de referencias hitchcockianas se trata, la lady también le complicará un tanto el asunto.

La trama camina así por un sendero en el que las certezas sólo aparecen al final, cuando ya es tarde para algunos de los implicados, pero no así para el regordete director, que volvió a su mejor forma como realizador, armando, desarrollando y redondeando una película que entrega mucho más de lo que cualquier prejuicio podría haber supuesto, a puro cine, corte y acción.

     
 

"The Oxford Murders" -trailer-

 
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