
| Burton rojo sangre | por Daniel Castelo |
Sweeney Todd, el barbero demoníaco de la calle Fleet (Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street) EE.UU. / Gran Bretaña. 2007. 116´ Dirección Tim Burton. Guión John Logan. Basado en un musicial creado por Stephen Sondheim & Hugh Wheeler. Montaje Chris Lebenzon. Fotografía Dariusz Wolski. Música Stephen Sondheim. Con Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Alan Rickman, Timothy Spall, Sacha Baron Cohen, Jamie Campbell Bower. Estudio Warner Bros. Pictures. link: site oficial
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La sensación que este escriba tuvo cuando terminó la proyección de Sweeney Todd, es que Tim Burton nos entregó un nuevo clásico. No importa nada más que lo concreto de la obra en pantalla; el cine de género, la parte más oscura y personal del cine industrial confirmó que se puede estar en Hollywood y a la vez codearse con el legado de Welles. Todo eso, sí.
El recién regresado, alejado de cualquier tipo de corrección o reinserción social, sólo quiere revancha y la posibilidad de reencontrar lo que un funcionario miserable y ventajero (Alan Rickman) le sacó con las peores armas. Y si se trata de armas, el vengador tiene las suyas, que obedecen a la ley de los valientes, en una época donde esto de pelear con la cobardía de la lejanía y la seguridad de la bala, no se había instalado aún entre quien se batiera a duelo. Hablamos de navajas afiladas, relucientes y listas para entrar en la piel de las víctimas que, como pesadas y amatambradas fichas de dominó, caerán con destino indigesto. Pero todo esto no lo concretará solo sino con la ayuda de la dueña de la pastelería más apestosa de la ciudad (Helena Bonham Carter), que agudizando la creatividad y retroalimentándose del potencial productor de víctimas de su nuevo amigo, le sacarán el jugo (o el relleno) a la situación de venganza para que el negocio prospere. Burton consiguió ponerse más oscuro de lo que nos tenía acostumbrados en los últimos tiempos. La cándida acidez de Charlie, la seriedad de Big Fish o la repetición de Corpse Bride, lejos están de lo que logra en este opus, rebosante de flagrante espíritu dark, ese que parece perseguirlo estéticamente pero que pocas veces logró exponer con tanta contundencia. ¿Depp/Todd busca simple venganza o la delimitación de un espacio propio en la Londres del siglo XVIII, donde acontece la historia? Hay una interesante línea de discusión al respecto. Su personaje la emprende contra los ricachones, habituales explotadores del sector al que pertenece y para los que promete que "los de arriba servirán a los de abajo". ¿Socialismo militante en medio del cine de género? ¿Un musical psicobolche parido en el seno de la industria?
Lord Tim volvió a hacerlo en nombre del cine de autor, de la estética con mayúsculas, de la narración como militancia y del cine como fin. Quizá un tal Orson, desde algún lugar incierto, esté guiñando un ojo, con la certeza de que algo de su herencia cayó en buenas manos, con la seguridad de que eso que se insiste en llamar séptimo arte, tiene un hacedor que justifica su pertenencia fuera del mero diseño. Bonus Track -Del cast participa Sacha Baron Cohen (Borat, para los amigos), quien elabora un despreciable peluquero italiano |
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"Sweeney Todd" -trailer- |