Hay que matarlos a todos

por Daniel Castelo

Tropa de elite (Elite da tropa) Brasil / Argentina. 2007. 118´ Dirección José Padilha. Guión Padilha, Rodrigo Pimentel, Bráulio Mantovani. Basado en el libro "Elite da tropa" de Pimentel, André Batista, Luis Eduardo Soares. Montaje Daniel Rezende. Fotografía Lul Carvalho. Música Pedro Bromfman. Con Wagner Moura, Caio Junqueira, André Ramino, Fernanda de Freitas, Fábio Lago. Estudio Zazen Produções.

link: site oficial

Sangre
Ácido
Humor
Sexo
Película

 

 

 

Uno no puede hacerse el distraido frente una producciòn como Tropa de Elite, Porque viene con el plus paratextual que supone haber ganado el Oso de Oro en el reciente Festival de Berlín, entre otros ítems.

El Capitán Nascimento (Wagner Moura) es un guerrero del grupo de operaciones BOPE encargado de tratar con todo aquello a lo que la policía de Río de Janeiro no puede combatir. En este caso, el foco de la atención del BOPE está puesto sobre el narcotráfico y, en especial, su eje clavado en las favelas de la ciudad.

Pero Nacsimento tiene un claro asunto personal que lo ocupa: su esposa está embarazada y a punto de parir. Además, planea retirarse de la fuerza y dedicarse a su familia. Para ello, encabeza el entrenamiento de un grupo de oficiales que aspiran a ocupar su puesto.

El film del brasileño José Padilha (y producido en parte por el argentino Eduardo Constantini, hijo del creador/dueño del Malba) cuenta, retrata, plasma y, sobre tod
o, sobreactúa con tono vehemente y aleccionador la realidad de las favelas y su relaciòn intestina con el narcotráfico.

Narrado con pulso vertiginoso en los pasajes de acción y cierta efectividad en algunos momentos dramáticos, la película, sin embargo, presenta un importante bache al promediar el relato, cuando un injerto de imágenes del entrenamiento de los soldados pasa a ocupar el interés central. Pese al buen ritmo a la hora de enfrentar la acción, el film acaba siendo demasiado largo, una especie de declaración de principios sobre lo peligrosos que pueden llegar a ser los pobres (o la clase media, o los que tienen un poco más de dinero) si fuman un porro de marihuana.

Algunos pasajes de Tropa de elite recuerdan a Ciudad de Dios, ese enorme fuego artificial sobre la pobreza que impactó hace unos años pero más por su impronta visual que por su denuncia social maquillada de trabajo estilizado.

Pero aquella, con toda su canchereada oscarizable, aparecía, al menos, con un discurso que se apiadaba de una clase que aquí es merecedora del pabellón de fusilamiento más cercano.

Alllí están ellos, en sus fuckin favelas, rodeados de sus techos de chapa y sus mulatas con minifalda y caderas pecaminosas. Aquí, el noble militar (claramente perturbado por cierto), casado y ansioso de quedarse junto a su mujer y su hijo recién nacido. Todo un ejemplo de brasilinidad al palo.

Tropa de elite confunde, arroja un discurso al aire y lo ametralla para que no queden demasiados rastros, como si en el escenario manchado de sangre se mezclaran un senil Costa Gavras (presidente del jurado en Berlín), la incorrección política más desfachatada, la miserabilidad ideológica, el orgasmo ante la taquilla y los DVDs piratas fabricados en las mismas favelas que según el retrato filmado deberían desaparecer como sea. Y nada bueno puede salir de semejante pastiche.

     
 

"Elite da tropa" -trailer-