El terror llama a su cabaña

por Daniel Celina

Miedo al amanecer (Solstice) EE.UU. 2008. 87´ Dirección Daniel Myrick. Guión Myrick, Martin Musatov & Ethan Erwin. Montaje Mathilde Bonnefoy. Fotografía M. David Mullen. Música Jane Antonia Comish. Con Elisabeth Harnois, Shawn Ashmore, Hilarie Burton. Estudio Solstice Productions.

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Sangre
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Humor
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Película

 

 

 

 

Daniel Myrick y Eduardo Sánchez tuvieron un bonito gesto de humildad cuando reconocieron que su The Blair Witch Project estaba basada, en parte, en los viejos seriales In Search Of… conducidos por el genial Leonard Nimoy.

Aquellos seriales televisivos comprendían un escabroso informe elaborado a partir de casi-nada: Un capítulo dedicado al Bigfoot, por ejemplo, sólo contenía tomas subjetivas de los escarpados bosques del noreste americano. Antes de ser malinterpretados, queremos remarcar que las tomas obtenidas en aquéllos bosques son hermosas (el canal Retro retransmitió dicho serial hace algunos años y podemos constatar lo que decimos).

Cuando decimos casi-nada nos referimos a la construcción de climas densos e incómodos a partir de pocos elementos claramente definidos para tal propósito. El suspenso propiamente dicho lo generaba una perfecta construcción del espacio-off (sutiles sonidos guturales, etc) y, por supuesto, la narración de Nimoy. Del Bigfoot, ni noticias.

Lo que este dúo dinámico compuesto por un muchachito de Florida (Myrick) y un muchachito de Cuba (Sánchez) obvió admitir es que el chiste de las “cintas recuperadas luego de la extraña desaparición del equipo de filmación que las realizó” está inspirado también en la obra holocáustica de Ruggero Deodato, pero no importa.

En este caso, Myrick dejó un poquito de lado sus ganas de “homenajear” ante la falta de recursos económicos y se valió del film Midsommer (2003, Carsten Myllerup) para realizar Solstice. En el film danés/noruego contábamos con un comienzo festivo que ya nos anticipaba una pequeña gran parte de todo lo malo que podría llegar a ocurrir después. También, con un personaje (femenino, llamado Lynn) pleno de sabiduría y elementos sobrenaturales bastante conocidos por casi todos nosotros, como una tabla ouija improvisada con papelitos y una copa, algún libro sobre revelaciones del inframundo y un folkore particular colmado de cosas raras.

Solstice, por su parte, se deshace de aquellos elementos comunes y los transporta a un personaje (masculino, llamado Nick) que nació en el Bayou -como los Creedence Clearwater Revival- y sabe mucho de ranas, de libélulas y de todo lo mágico que puede ofrecer el pantano de Nueva Orleáns y que ningún huracán Katrina podría llevarse a la rastra jamás. Un auténtico Voodoo Child. Continuar hacia adelante (no por deseo si no por simple consecuencia física) luego del suicidio de tu hermana seguramente resulte triste y complejo.

Los deseos de volver el tiempo atrás se presentan con la fuerza de veinte Katrinas juntos, y todo se complica aún más si tu hermana era igual a vos (como las hermanitas Ölsen) y cuando te observás en el espejo estás literalmente frente a la persona que poco tiempo atrás decidió concluir su vida de modo abrupto. Una buena idea post-trauma incluiría una escapada de fin de semana junto a tus amiguitos a la vieja casa de campo de tu familia, con vista al lago y muelle particular.

El problema se suscita cuando inequívocas señales de que un alma en pena se está muriendo (chiste) por decirte algo empiezan a derramarse ante tus pasos y tus pensamientos. En situaciones así agradecerías la compañía de un muchacho como Nick. Junto a él y sus jugarretas espirituales podrías llegar a descubrir la causa y el motivo de tanto pesar sobrenatural, pero ello podría traerte más de un sobresalto traducido en revelaciones que quizá nunca habrías querido saber.

Las interpretaciones quizá dejen qué desear, y los elementos utilizados para llevar adelante la historia son tan “de manual” como casi siempre (casa en el lago, grupo de chicos, protagonista muy linda, vueltita de tuerca final, etc). Todo eso está aquí, nadie lo discute. Pero Solstice, mal que nos pese y teniendo en cuenta lo escrito antes de este último párrafo, resulta un producto efectivo y bien terminado, con unos 20 minutos finales de lo más intensos.

Es cierto que carece del velo respetuoso que podría generarnos Midsommer sólo por ser un film noruego ó danés. Sospechamos que Lat Den Ratte Komma In / Let The Right One In correría igual suerte cuando sufra su remake gringa. Desde aquí consideramos que el film de Myrick bien vale una entrada, al menos para disfrutar al inmenso R. Lee Ermey dejando de lado sus terribles personajes de redneck psicópata sediento de hemoglobina e interpretando, por una vez en su vida, a un campesino intimidante pero bueno.

Bonus Track: Otra mirada

por Daniel Castelo

Creo que Solstice es más de lo mismo. Más de parejitas sin nada que hacer (ni decir, por lo que demuestra el guión) que se reúnen en una casa frente a un lago para pasarla bien, tener algo de sexo y, en lo posible, ser masacrados por algún villano de turno. Como el Viernes 13, como (con otro escenario) en Halloween, en Se lo que hicieron el verano pasado, como en todas esas insoportables historias mínimas de víctimas que salen a buscar a quien les clave el cuchillo certero y devastador.

El amigo Myrick quizás haya dirigido la gran película de terror de los últimos veinte años, quizás muy probablemente haya parido una obra superior, más allá de la influencia que haya recibido de otros films. The Blair Witch Proyect es una gran película y puede que el peso de ese film haya sido demasiado, por eso lo que vino luego no estuvo siquiera a la altura de un bonus track clase B en una edición especial.

Solstice es apenas un mal momento gástrico pero en fílmico, un error de esos que se cometen sólo una vez. En Estados Unidos no pasó por los cines, apenas salió editado en DVD para que los fans del subgénero lo pudieran consumir en silencio dentro de sus casas, para que el virus no circule demasiado.

Es cierto, tiene algún buen momento, como cuando el viejo dice sus líneas, cuando repite por enésima vez el chistecito del anciano que conoce cosas que los jovencitos no. Eso solo, y por repetido, como un tortazo de Los 3 Chifados. El resto, paupérrimo, apenas una opción para ver en medio del zapping alguna noche de desvelo.

Bonus Track II: Trailer

 

     
 
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