La dama en el agua
(Lady in the Water) EE.UU. 2006. Dirección y Guión M. Night Shyamalan. Montaje Barbara Tulliver. Fotografía Christopher Doyle. Música James Newton Howard. Con Paul Giamatti, Bryce Dallas Howard, Jeffrey Wright, Bob Balaban, Cindy Cheung.

Se nos vino la marea
por Mariano Torres


Es verdad, Shyamalan ya no es lo que solía ser, y La dama del agua quizás de cuenta de una inminente
caída en picada, que sólo podrá detenerse si el realizador baja de una vez por todas sus pretensiones y
caprichos. Y, claro, si se somete a algunos consejos de los productores (que no siempre son erróneos,
dicho sea de paso) de la Meca del Cine.

Dicho todo esto, vale la pena aclarar los tantos: La dama del agua
no es, sin embargo, una mala película. Si bien es cierto que
carece de muchas virtudes que abundaban en obras maestras
como El protegido (al día de hoy, aún su mejor película) y en
buena medida también en éxitos no tan lejanos como Señales,
hay que reconocer la hábil mano del director y su increíble buen
pulso para manejar las escenas de total oscuridad y suspenso.

La inmejorable presencia de ese gran actor que es Paul Giamatti
y la ascendiente Bryce Dallas Howard (hija del mediocre Ron),
aportan un buen plus a la historia, así como la perfecta dirección de fotografía proporciona un encanto a
tono con lo sobrenatural y fantástico del film.

La trama es atrapante y ciertamente mágica, pero paradójicamente, para quien conoce a Shyamalan, no
es nada del otro mundo. Un encargado de un edificio de apartamentos, Cleveland Heep (Paul Giamatti),
descubre a una joven (Bryce Dallas Howard) bañándose en la piscina del complejo. La supuesta intrusa
no es lo que parece ser y el señor Heep tomará la decisión de ayudar a la chica a volver a casa
interpretando la historia que se relata en un antiguo cuento asiático.

Claro que este cuento no viene solo, sino que trae aparejados algún que otro problema: feroces animales
místicos, y un conjunto de metáforas que deberán ser resueltas por quien se deje llevar por este ¿juego?
de duendes y hadas.

¿Cuál es entonces el problema? Que como toda ¿buena? fábula, redunda en moralejas y diálogos
ingenuos, que terminan por embarrar un film que, con un poco menos de onanismo de autor, pudo haber
sido una película hermosa.

Etnias
por Daniel Castelo


Es una pena el papel que eligió tomar Shyamalan en su película más floja hasta el momento. Más allá del nivel fílmico que tenga La dama en el agua, lo triste además de todo es que al inmigrante indú le tocó hacer el trabajo sucio, le tocó ser el botón del aula, el amigo del rector del colegio. A M.Night le tocó ser
quien señale a los inmigrantes del barrio.

Para Shyamalan los latinos son ruidosos y claramente molestos (arman un gran escándalo por la presencia en su alacena de lo que parece ser un insecto), además de todo, son prolíficos a la hora de tener hijos; se sabe, estos ignorantes no conocen nada de métodos anticonceptivos.

Los orientales salieron un tanto más beneficiados por la lente, aunque el carácter cocoliche que lleva
impreso la joven Young Soon resulte tan caricaturesco como el que se le da al personaje de su madre,
una especie de tirana oriental con rasgos simpaticones a destiempo.

Pero el personaje que encarna el propio Shyamalan no, ese sí es simpático: un indú hermano de una
negra notoriamente estadounidense (¿!) que está en esta tierra para propósitos bastante más nobles que el resto de los sucios inmigrantes que integran el cast de la película.

Volvé a las fuentes, M. Night, te queremos.

 

Sitio oficial: http://ladyinthewatermovie.warnerbros.com/

volver