Crónicas
de Narnia: El león, la bruja y el ropero
(The
Chronicles of Narnia: The Lion, the Witch and the Wardrobe) Gran Bretaña
/ Alemania. 2005. Dirección Andrew Adamson. Guión
Adamson, Christopher Markus, Stephen McFeely, Ann
Peacock. Basado en la novela de C.S. Lewis. Fotografía Donald
McAlpine. Montaje Sim Evan-Jones Jim May. Diseño de Producción
Roger Ford. Música Harry Gregson-Williams. Con William
Moseley, Georgie Henley, Skandar Keynes, Tilda Swinton, James McAvoy, Jim
Broadbent.
Ok, son dos horas y media de cinta. Hace un par de semanas Peter Jackson nos tiró por la cabeza a
su gorilón durante más de tres horitas, un poco antes Harry Potter hizo lo propio con sus 157 minutos y
este año hay varios títulos que están en la fila de las dos horas y pico o más.
Teorías al margen sobre si la idea es darle mayor espacio a la
creación, desarrollar más las ideas o hacer que uno compre más
pochoclo en el intervalo, lo cierto es que esta primera parte de las
Crónicas de Narnia nos tiene un buen rato sentados frente a la
pantalla grande. Pero lo bueno del caso es que el tiempo invertido
termina redituando. Y mucho.
La historia se divide en dos grandes escenarios: el primero, la
Londres de los años ´40, en plena 2da guerra mundial. El otro
-más lúdico, claro está-, el interior de un placard en un caserón
de la campiña inglesa, y al fondo del ropero, el agujero negro que desemboca en el barrio Narnia.
El león, la bruja y el ropero es la primera novela que C.S. Lewis creó, allá en 1950, sobre la mitología
Narnia, cuya saga se completa con otros seis libros. Este si bien fue el primero, no es el que cuenta el
origen de esta tierra prometida -cualquier semejanza con realidades bíblicas, no es tanta coincidencia-;
para eso llegó el anteúltimo libro, "El sobrino del mago". Pero esa es otra parte de la historia, que la
gente de Disney sabrá dosificar convenientemente.
Este film nos muestra a cuatro hermanos que son enviados por su madre a la mansión de un amable
profesor amigo de la familia, quien los cobijará, pues su padre partió a la guerra y ella no puede cuidarlos.
Una vez en la casa y en medio de un juego de escondidas, la menor del grupo, Lucy, elige para
esconderse el ropero de una minimalista habitación. Allí es donde se produce el ingreso a un mundo de
faunos, orcos, amables castores y demás estrafalarios habitantes, regidos por la sabiduría de un león
todopoderoso, aunque amenazados por la blanca sombra de una hechicera de temer.
Andrew Adamson, quien supo dar clase de como mezclar entretenimiento con arte animado en las
-hasta el momento- dos partes de Shrek, se hace cargo aquí de llevar adelante una aventura de pura
cepa. Un film desnudado de cualquier agregado posmo o vuelta de tuerca, contando de manera magistral
lo que escribió don Lewis con las más clásicas herramientas narrativas, claro, ayudadas por un trabajo
técnico deslumbrante.
El perfecto ejército de freaks que compone la población de
Narnia es lo más parecido a los seres conocidos en la saga del
Lord anillado que pudo verse del 2001 hasta la fecha, con algunas
reminicencias al Legend (1985) de Ridley Scott, pero con la
personalidad propia de una historia y un riquísimo universo que
quizá haya inspirado a mucho del imaginario fantástico (tanto en
cine como en literatura) de los últimos 50 años.
Dentro de un relato que incluye la maldad a toda prueba de la
bruja impecablemente compuesta por Tilda Swinton (la líder de la
secta de The Beach, entre otros papeles), la sabiduría de un león CGI que echa por tierra a cualquier
animal inventado por este mismo sistema hi-tech (salvo King Kong, claro), y un virulento enfrentamiento
final entre el bien y el mal que contrasta con el ATP de la calificación y que recuerda a algunos pasajes
de, otra vez, el Lord.
Párrafo aparte para George Henley, una enana de diez años que se roba la película con cada uno de
los gestos de su cara llena de expresión y matices.
Esta primera parte de Crónicas... es, como poco, el gran comienzo de una saga que promete mandar
al olvido al cuasi agonizante Harry Potter, y por qué no empatar a lo logrado por el gordo Jackson con su
seleccionado de hobbits. Por lo pronto, acercarse a los textos de Lewis no es una mala idea.
Salir
o no salir del closet
por
Daniel Castelo
Sitio oficial: http://www.narnia.com/