Borat
(Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan) EE.UU. 2006. Dirección Larry Charles. Guión Sacha Baron Cohen, Anthony Hines, Peter Baynham, Dan Mazer. Montaje Craig Alpert, Peter Teschner, James Thomas. Fotografía Luke Geissbuhler & Anthony Hardwick. Música Sacha Baron Cohen. Con Baron Cohen.

Belleza americana
por Mariano Torres

     


Incorrecta, extrema, escatológica y sumamente delirante. Así es la película escrita y actuada por Sacha
Baron Cohen, quien interpreta a Borat, un personaje bizarro cuyas opiniones y conductas resultan siempre aberrantes y coquetean con el mal gusto. Pero tantas vulgaridades y situaciones burdas no convierten al film en una comedia basura, sino que, por el contrario, exponen esos mismos defectos que posee el personaje en las verdaderas víctimas de este falso documental: los ciudadanos norteamericanos.

Con una estructura sencilla, que a menudo confunde el documental
objetivo con el subjetivo, Borat cuenta la historia del personaje del
título y de cómo éste llegó a los Estados Unidos, para aprender
modales y extraer de allí la cultura de lo que, según él, es el “mejor
país del mundo”.

Una vez que nuestro antihéroe aterriza en su primer destino, New
York, la ironía, lógicamente, espera a la vuelta de la esquina. Borat
no comprende porque la gente huye despavorida cuando éste intenta saludarlos con un beso, como lo
hacía en su Kazajstán natal, y menos aún se explica cómo en América se tiene en cuenta a la mujer,
conviven heterosexuales con homosexuales y, lo que es peor aún, no se persigue a los judíos.

Toda broma pesada cae como una roca sobre la bandera americana: Borat es tan solo un reflejo de los
prejuicios latentes de la sociedad yanqui: cuando consulta acerca de qué arma de fuego es la ideal para
matar un judío, le contestan “una 9mm o una 45 estaría bien”, y cuando pregunta a qué velocidad hay que ir para atropellar y matar un gitano, el vendedor responde “creo que a unos 40 km/h”. C

Contar más del film sería arruinar las múltiples sorpresas que reinan en los 80 minutos de metraje, aunque las mismas son tan abundantes -y gratas- que el espectador imposiblemente saldrá de la película de la misma manera que entró a verla. Y es que Borat, para bien o para mal (muchos se sentirán ofendidos por los cínicos comentarios sociales), es un film destinado a ser de culto, más allá de toda controversia y/o (pre)juicios.

Bonus Track

- El gobierno de Kazajstán protestó ante la Casa Blanca por la mala imagen que el film difunde acerca de su Nación, y amenazó con enjuiciar a Baron Cohen. Siempre desde su personaje, el actor respondió socarronamente en la piel de Borat desde su sitio web, manifestando: “estoy orgulloso de que mi país quiera procesar a ese judío”.

- Cuatro juicios son, al día de la fecha, todos los que se han abierto para los realizadores y productores del film. El último data de Diciembre de 2006.

- La policía irrumpió varias veces durante la filmación del film, algo a lo que Cohen está ya más que
acostumbrado.

 

Incorrección inofensiva
por Daniel Castelo

Probablemente estemos ante una de las mejores comedias del año. Sin dudas Sacha Baron Cohen es un gran comediante y un tipo que supo trasladar a la pantalla su pasado cinéfilo de comedias de Peter Sellers y otros trabajos similares.

Pero este joven que supo hacer de chofer de Madonna en el video de "Music" es por sobre todas las cosas un devoto religioso, así como también el film muestra que la supuesta incorrección política de la que (se supone) hace gala, en realidad es un chiste ácido sin mayores consecuencias, inofensiva puertas adentro y con punzones light para decir cosas que desde hace años viene diciendo South Park y sin anestesia. Es decir, si uno se sienta a ver un trabajo políticamente inconveniente... se va a desilusionar un poco, al menos en una segunda lectura.

Borat es un mazazo de buen humor, excelentes gags y una línea inteligentemente idiota que refresca al género comedia tanto como al documental. La radriografía del americano promedio que toma Cohen es excelente y uno no puede menos que hasta sentir un poco de pena por semejante bolsa de personajes reales.

Pero aunque el film se ría de lo más retrógrado del ser nacional yanqui y lo exponga como granos de pus reventados en primer plano, los 80 minutos de la cinta son también la confirmación de casi todos los prejuicios de una clase media alta bienpensante y un tanto paranoica (newyorkers, levanten la mano) que -también- representa en un punto ideológico central al resto del país: la civilización termina con Occidente; en los países satélite de la ex-URSS la gente defeca y pasea su mierda dentro de una bolsa, las mujeres son esclavas de los hombres, el insesto es moneda corriente, el odio a los judíos es la religión que manda y, más que nada, todos y cada uno de los habitantes de esas naciones, darían lo que sea por haber nacido en Estados Unidos. Y Borat, si bien dentro de un universo de humor, parte de esa base y en ningún momento pone en conflicto esa idea del mundo.

 

Sitio oficial: http://www.borat-movie.co.uk/

volver
a ®