21
gramos
(21
Grams) EE.UU. 2003. Dirección Alejandro González Iñárritu.
Guión González Iñárritu & Guillermo Arriaga. Fotografía
Rodrigo Prieto. Montaje Stephen Mirrione. Música Gustavo
Santaolalla. Con Sean Penn, Naomi Watts, Benicio Del Toro.
Tal como lo había hecho el personaje de Harvey Keitel en Smoke, el director de la mucho más
contundente Amores perros, Alejandro González Iñárritu, arriba a la cartelera con 21 gramos, en donde
se pregunta por qué los seres humanos perdemos exactamente ese peso al momento de morir.
Está claro que en el caso de Keitel la duda era el peso del
humo del cigarrillo, y en el caso de 21 gramos la duda casi con
seguridad recae sobre el alma humana.
La película traza las historias en paralelo de tres matrimonios,
que desde ya se irán relacionando a partir de hechos claves.
Quizás la visión más minuciosa esté puesta sobre la pareja que
componen Sean Penn y Charlotte Gainsbourg, quienes tienen que
afrontar una enfermedad terminal de él que solo puede ser
revertida por un transplante de corazón.
Lo más interesante de esta interrelación es como la necesidad humana tiene muy mala memoria.
Mientras el destino de Penn es absolutamente incierto y las chances de conseguir donante son escasas,
el hombre tiene una profunda devoción por su esposa, la requiere constantemente y es su principal
bastón. Al momento que la fortaleza lo acompaña nuevamente, que siente que puede jugarle casi de
igual a igual a la vida otra vez, por poco que la devoción se transforma en resentimiento, o al menos en
un profundo desamor.
Puede ser que lo más decepcionante de la película sea que la bajada del título promete mucho más.
Desde ya que se podría analizar con mucha más rigurosidad “el momento” de la muerte y no dejarlo casi
al borde del melodrama oscuro de historias que se cruzan. Lo otro que le juega en contra a 21 gramos es
Amores perros. En aquella película González Iñárritu proponía un mundo mucho más interesante o,
mejor dicho, logró contar un mundo mucho más interesante. Y desgraciadamente, las comparaciones
llegarán a nuestras mentes más allá de nuestro deseo de realizarlas.
Como si se estuviera estableciendo, sentando cabeza a nivel artístico, el director parece haber
perdido la ferocidad y la mano alzada para realizar cine. Quizás se trate de una etapa, quizás sea el
éxito, quizás sea solo esta película. Pero seguramente las expectativas de los espectadores –si se me
permite la cacofonía- no queden saciadas después de meterse estos 21 gramos.
Promesas
sobre el bidet
por
Federico Verde
Sitio oficial: http://www.21-grams.com/