Alien vs. Predator
(ídem) EE.UU. / Canadá / Alemania / República Checa. 2004. Dirección y Guión Paul W.S. Anderson. Fotografía David Johnson. Montaje Alexander Berner. Música James Seymour & Brett Harald Kloser. Diseño de Producción Richard Bridgland. Con Sanaa Lathan, Raoul Bova, Lance Henriksen, Ewen Bremmer, Colin Salmon, Tommy Flanagan, Joseph Rye.

     
   
     Es probable que Alien vs. Predator no vaya a ser, en el fin de los tiempos, la peor parte de una saga,
pero al menos, hoy por hoy, este bodrio intragable es de lo más malo que se ha filmado sobre dos
personajes de peso enfrentados.

     En Freddy vs. Jason, esa excusa flojita para hacer un poco
más dinero fresco que se estrenó el año pasado, el humor de la
saga del hombre manos de cuchillos había sido desplazado por
el silencio algo solemne de la saga del enmascarado. Y el 
resultado tenía como gran ausente a la mirada irónica que un
producto de semejante bizarrez merecía. En este caso, la cosa
es aún peor.

     Alien vs. Predator se toma demasiado en serio a si misma,
con el agregado de que el producto es agobiante en su falta de
ideas.

     El relato comienza con un torpe muestreo de los personajes humanos del film, abusando de los
carteles indicadores de tiempo y lugar y pegando una tras otras escenas introductorias sin interés. Una
vez presentados los hombres y bellas que acompañan en el cast a las bestias, se nos cuenta una
intrincada historia sobre civilizaciones antiguas, pasando por un revuelto gramajo azteca-egipcio y una
versión libre de los estilos y significaciones de las culturas que el tiempo dejó atrás.

     El punto es que la alien madre y los depredadores (que hicieron su última aparición hace 14 años)
se dan cita en el mismo lugar y a la misma hora, para enfrentarse y depararle a la tierra quien sabe que.

     Con la misma gracia que puede tener ser devorado por un extraterrestre, el film acumula muertos,
escupidas de aliens y armas de metal de los predators. No hay nada más que eso como elemento 
aglutinante y de probable convocatoria, aburriendo al poco tiempo de comenzar por la falta de acción, y
cansando pocos minutos después que los contrincantes centrales se dan su primeros golpes, debido a
la falta de matices en los encuentros.

     Paul W.S. Anderson, el mismo que dirigió las interesantes Shopping y
Resident Evil, además de las horribles Mortal Kombat, Even Horizon y Soldier,
filmó sin el menor cariño por los personajes (dos familias de hijoputas, es
verdad, pero que queribles son ¿no?), agregó otro film pobre a la saga de los 
aliens amigos de Sigourney Weaver (ya la cuarta parte había sido floja) y
terminó de aniquilar a la serie de los extraterrestres rastas (la primera con
Schwarzenegger fue gloriosa, la segunda ya daba sueño). Incluso, se da el lujo
de incluir a Lance Henriksen interpretando a un tal Charles Bishop Weyland, 
en una referencia fofa y sin sentido a Bishop, personaje que interpretó en
Aliens.y Alien 3.

     La expectativa era grande y la potencialidad de los personajes muy vasta, pero Hollywood lo hizo de
nuevo, incluso con un muy tontuelo final abierto para que las franquicias en juego puedan volver a
ponerse en movimiento dentro de unos años.

     ¿Para cuando Gremlins vs. E.T.?

Marcianos al ataque
por Daniel Castelo

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