Amélie
(Le Fabuleux destin d'Amélie Poulain) Francia.
2001. Dirección de Jean-Pierre Jeunet. Guión de
Guillaume Laurant, basado en una historia de Laurant & Jeunet.
Fotografía de Bruno Delbonnel. Música de Yann
Tiersen. Edición de Hervé Schneid. Dirección
de arte por Volker Schafer. Con Audrey Tautou, Mathieu Kassovitz,
Rufus, Yolande Moreau, Artus de Penguern, Urban Cancelier.
Un mundo feliz por Daniel Castelo El cine francés siempre apostó por los cambios, por la variación de estilos y por no quedarse dormido en lo que a nuevas formas de encarar el cine se refiere. Amélie (pronúnciese Amelí) es una nueva demostración de que el cine de este país, lejos de lo que asegura una parte importante del público -y una demasiado amplia de la crítica- no aburre.
El comienzo mismo del film sorprende desde el lugar de lo inesperado y del destino como una falacia sobrevaluada, contándonos con imagen y relato en off el trayecto de una mosca, que al doblar una esquina es aplastada por un auto. Lo que sigue es una historia no más convencional que esta introducción, sobre la cándida Amélie (Audrey Tautou), quien un día recibe la señal de que su vida servirá para cambiar la mala fortuna de los demás. misión a la que se encomendará sin pausa, alimentando a su vez su decaído espíritu y ayudándose sin darse cuenta a mejorar también su propia suerte. Jean-Pierre Jeunet conjuga a la perfección lo mejor de la narración y los personajes del cine francés con el tratamiento de la imagen que él mismo alguna vez lanzó a la pantalla grande, junto a su colega Luc besson, en épocas en las que este se llamaba Jean-Luc y filmaba en su país natal. El relato, que ocupa dos horas de cinta, no decae en ningún momento, y su protagonista principal llena la pantalla con su personalidad frágil pero que impone una presencia querible desde el primer segundo de su aparición.
Los personajes que acompañan a Amélie en su derrotero son parte de ese staff permanente de freaks urbanos que pululan por las ciudades. Un verdulero fofo que maltrata a su hijo levemente retardado, un pintor con los huesos como papel que vive recluido desde hace 20 años y se empecina en imitar un cuadro de Renoir, un amante despechado que persigue a su novia mesera de bar y graba sus conversaciones con los clientes, y un padre (el de Amélíe) que tiene un enano de jardín con el que mantiene un amor platónico muy particular. El mundo de Amélie es un mundo complejo pero feliz, donde la fauna descripta convive con las menciones permanentes a Lady Di (el film se sitúa en la época de su muerte) los bellos escenarios y cierta amarga desdicha que no deja de lado la esperanza de un mañana mejor. La dulzura de la protagonista nos convence rápidamente que todo puede ser mejor, que el horizonte siempre tendrá un hermoso sol para ofrecernos y que el amor y la buena vida están a la vuelta de la esquina. Siempre y cuando Amélie esté cerca. Y siempre que la película no termine.
Bonus Track: La banda de sonido compuesta por Yann Toersen es una joya perfecta que acompaña al film sin opacarlo en ningún momento, pero con la presencia clara y continua que da esa música que perdura aún después de la proyección. El CD está disponible y desde aquí obligamos a su compra.
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