American Pie: La boda
(American Wedding) EE.UU. 2003. Dirección Jesse Dylan. Guión Adam Herz. Fotografía Lloyd Ahern. Montaje Stuart Pappé. Música Christophe Beck. Con Jason Biggs, Seann William Scott, Alyson Hannigan, Eddie Kaye Thomas.

     
   
     En Hollywood no paran hasta que salga sangre. Es sabido que cualquier producto que alcance cierto
éxito, tendrá secuela tras secuela, cuando no –invento de los últimos tiempos- precuelas. El caso de
American Pie: La boda es otro gran exponente de esta idea. Porque en ella se reúnen otra vez todos
aquellos chistes que quedaron gastados en la primera y segunda entrega, sin dejar de lado la moralina
final que tiene que aparecer para que todos parezcan buenos y amigos.

     La historia tiene que ver con el casamiento organizado por el
protagonista, en donde todos quieren ayudar, salvo Stifler, ese
personaje tan estereotipado en lo chabacano, guarango, y
maleducado.

     Por supuesto, más allá de las buenas intenciones de todos
los involucrados, no paran de sucederse malos entendidos que
hacen dificultoso avanzar y que se supone deberían ser
divertidos. Y si a esto se le suma las aspiraciones participativas
de Stifler, las situaciones desbordadas que deberían producir la
risa del espectador son aún más.

     Pero entre todo este compendio de gags, son verdaderamente pocos los que dan resultado. En su
gran mayoría se trata de situaciones que se han dado en otras entregas de American Pie o simplemente
en otras comedias del mismo tono.

     Como más allá del cierto humor negro que algunas escenas pretenden trabajar, las cosas llegando
el final no pueden terminar de ese color. Es necesario que las diferencias se pulan, que los enemigos se
amiguen y que pese a ser una comedia liviana, todos queden lo suficientemente felices de aquel lado de
la pantalla como si fuera condición para que también quedemos contentos de este lado.

     Pero el efecto es absolutamente contrario, este desenlace no hace más que hablar de lo forzada y
artificial que es la ideología de la película. Porque ni siquiera se puede dar la libertad para terminar con
cierta coherencia entre las relaciones humanas que en ella se plantean. Y de esta manera también hace
tambalear la credibilidad sobre la comicidad que American Pie: La boda intenta profesar.

Honestidad en duda
por Federico Verde

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Sitio oficial: http://www.americanpiemovie.com/