La bella y la bestia -edición especial-
(Beauty and the Beast) EE.UU. 1991/2002. Una producción de Walt Disney. Dirección de Gary Trousdale & Kirk WIse. Guión de Roger Allers, Linda Woolverton. Dirección de Arte por Brian McEntee. Música de Alan Menken. Con voces de Page O´Hara, Robby Benson, Richard White, Jerry Orbach.

   
   
Un romance dibujado
por Ariel Escudero
    
    
     El motivo del reestreno de esta obra maestra es el décimo aniversario de la fecha estreno en los 
Estados Unidos. Aunque al haberla estrenado en el 2002 es como que Disney se pasó un poquito; por
otro lado sí se estrenó hace 10 años en nuestro país, durante las vacaciones de invierno del 92.
     La diferencia sustancial entre el reestreno en su país de origen
y la Argentina es que en Estados Unidos se exhibe en cines Imax.
Este sistema utiliza una pantalla varias veces mayor que la del
cine convencional, además, el fotograma también tiene un tamaño
mayor. Desgraciadamente en  Argentina, lo más parecido a una
pantalla Imax que hay es la del simulador del Parque de la Costa
en la provincia de Buenos Aires.
     La experiencia del Imax es bastante diferente a la del cine
común. De hecho la pantalla devora la visión del espectador. No
es un sistema tridimensional, sino que la dimensión del recinto, la pantalla, y el sonido de seis canales,
envuelve al espectador de manera tal que parece estar sumergido en la película. Asimismo, el detalle y la
definición del Imax son mayores. Una lastima no se pueda disfrutar así en Argentina.
     Lo destacable de este film es que en diez años no perdió frescura ni belleza; su esplendor visual sigue
intacto, a pesar de ser animación convencional con fondos hechos por computadora. La secuencia nueva,
con la canción "Human Again", que  se incluyó en la versión teatral, dura 7 minutos y no agrega nada de
interés a la trama. La música de Menken y Ashman, digna de los mejores musicales, es un pináculo
dentro de las comedias musicales. Respeta a rajatabla la esencia
de películas como Blancanieves, en las que ese cóctel de música
y dibujos encaja perfectamente. No deja de ser llamativo que en
los últimos años la gente acepte más los musicales animados que
con actores, hasta la llegada de Moulin Rouge. 
     La Bella y la Bestia fue un momento de cambio para los films
animados y musicales de Disney, implicó para la compañía salirse
del molde de los animales parlanchines -pese a que aquí los
objetos tienen vida, pero dentro de la historia esto tiene su explicación-. La esencia del libro original está
respetada, y el personaje de Bella representa el molde de mujer fuerte que ya se venía esbozando en La
Sirenita. Además, fue la consagración de su dupla de directores y llegó a estar nominada al Oscar como
mejor película. Esto da muestra del suceso que fue, no sólo de úublico, sino también en el hecho de que
la aceptación de un dibujo animado es posible como producto cinematográfico de calidad notable.  
     Vale la pena revisitar La bella y la bestia, como una manera de darse cuenta que la animación es un
género mayor y para ser tomado en serio desde todas sus vertientes. Por otra parte, los más chicos no
se van a desencantar con esta hermosa fábula. 
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