Bowling for Columbine
(ídem) EE.UU. 2002. Dirección y Guión de Michael Moore. Montaje por Kurt Engfehr. Documental.


     
     Michael Moore se convirtió desde el domingo pasado, en algo más que un excelente director de
documentales: paso a ser uno de esos rumores que corren por cualquier ámbito. Se convirtió en el tipo
que cantó la justa, que dijo de todo o estuvo bárbaro en la entrega de los Oscars.

     El ultimo proyecto de Moore, algo que paradójicamente le valió
el mayor premio de la industria de Hollywood, se estrena en
Argentina en un lugar y momento que jamás serán apropiados
pero aún así demuestran para aligerar la oblicuidad de
preconceptos, que yankee es mucho mas que Bush y americano
algo más que un cowboy como concepto despectivo. 

     Hay una simpatía triste que nos contagia a minutos de que
Bowling for Columbine comienza, una especie de partidismo que corroe hasta al más amante de la
cultura americana (digo presente) y que aún, en un proceso más extenso y una virtud para documentar
calla a detractores taxidérmicos por el poder de sus imágenes y sus textos.  

     Bowling for Columbine es un documental acerca de la cultura de las armas en Estados Unidos que
se preocupa y ocupa de denotar ciertas certidumbres norteamericanas de base y libro (o libreto). Pero
Moore practica la confesión de un país (imperio) con ropas de mockumentary, nada parece en el
comienzo ser realmente verdad y la secuencia en la cual Moore ingresa en un banco, consigue un arma
como premio de convertirse en cliente de tal y sale con un rifle al hombro es tan tragicómica como otras
imágenes que se dispararan a continuación. 

     Hay momentos que tan dramatizados en su raíz, en simplemente ser retratados, el director comete
un leve pero sónico error. Mostrar como el gobierno de Estados Unidos participó en cuanta violación a la
democracia pueda existir, en cuanto continente se pueda pisar y con leyendas que muestran la cantidad
de muertos en cada lugar son noticias de ayer en nuestro lugar, pero hay una sobrecarga auditiva: que
mientras se sucede lo antes mencionado suene "What a Wonderful World" de Louis Amstrong es un
atentado emotivo ridículo y que puede hacer canal 13 en su noticiero. Pero Moore no necesita
contrabandear imágenes y sonidos, la exposición cruda y precisa que realiza solo desvaría en aquel
momento.

     El director es un aculturado profeso del documental y su
maestría demostrada anteriormente en The Big One (1997) y
otros documentales en los cuales siempre hizo promoción de
su dominio del arte de señalar aquello que no se quiere oír,
poner el dedo en la llaga (perdón por la frase). En Bowling For
Columbine, a partir de una línea que nace desde el atentado
sucedido en Columbine (aquel episodio en el cual dos jóvenes
mataron a sus compañeros en una secundaria norteamericana)
y los laureles que surgieron en los polos sociales. 

     El documental captura historia que suenan a antónimo de viejos cuentos de Hadas, Moore hace un
entramado que permite escuchar la otra voz: la del dolor de un lisiado, una maestra, la ridiculez de un
asesino y el entonar preguntas que habrá que ver quien quiere responder. La cultura del miedo, la
participación mercenaria de los medios en la sociedad norteamericana y demostrar gracias a las
palabras de dos genios, Matt Stone (creador de South Park junto a Trey Parker) y Marilyn Manson,
que más alla de su musica, demuestra la facilidad de las etiquetas en una sociedad que compra lo que
ve por TV.

     Moore cuando falla es por sobrecarga, la foto del final es una especie de atentado emocional burdo
e innecesario pero acaso el universo que denuncia no es un lugar de ficciones, mentiras y video. Michael
Moore, ese de los Oscars, resiste los lugares comunes y crea un terreno revelatorio hasta lo que la
sorpresa de cada uno permita.

Home, sick home
por Juan Manuel Dominguez

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Sitio oficial: http://www.bowlingforcolumbine.com/