Buscando
a Nemo
(Finding
Nemo) EE.UU. 2003. Una producción Disney / Pixar. Dirección
Andrew Stanton & Lee Unkrich. Guión Stantos, Bob Peterson,
David Reynolds. Fotografía Sharon Calahan & Jeremy Lasky.
Montaje Katherine Ringgold & David Ian Salter. Música
Thomas Newman. Con las voces de Albert Brooks, Ellen DeGeneres, Alexander
Gould, Willem Dafoe.
Los largometrajes de Pixar y así también la gran mayoría, por no decir todas, de sus otras
producciones, cortos y publicidades, se sumergen en el mundo de una manera desaforada que
desestructura lo habitual para transformarlo en una sucursal de pequeño gran tamaño de aquel tagline de
Spy Kids 2: Los mundos no se crean, se recorren.
Lo de sucursal remite a una cuestión de tamaño, Robert
Rodríguez, el director de fantasías no animadas de hoy, comparte
con Pixar un dogma, su parecer acerca de las maravillas: todo
aquello que vale la pena narrar está al alcance de la mano. El
múltiaction-rockman Robert, a través de sus odiseas le da al
mundo la claridad y la oscuridad necesarias para que la aventura
sea primordial, para que la irrealidad sea la base desde la cual la
imaginación se pierde en el infinito y mas allá. En cambio Pixar
invierte la formula, se expande en el infinito y mas acá. En sus
películas se explota el concepto, la imagen y los colores de lo
cotidiano, pero no de un cotidiano vulgar sino de aquel que posee una dimensión de encantamiento,
aquellos diminutos evangelios kitch para armar que pueden encerrar milagros, como los juguetes, los
insectos, los peces y las pesadillas infantiles.
Todo aquello conforma la pompa de jabón en color y canción que es Buscando a Nemo. El film es un
fulgor de postales que estallan en el océano donde se revienta tanto el sentido de la vista, a un nivel casi
sideral, y también la comedia y la aventura, dos tactos que se corresponde desarrollar para ver las Pixar
features. Los protagonistas son objetos nadadores identificados pero aun así extraterrestres: un
traumatizado pez-padre, Marlin, que pierde a su hijo en manos del hombre y parte a su búsqueda, en el
camino se le adhiere Dory, una ¿pez?¿pescada? que le acompañara en su travesía. El desarrollo del
recorrido será como una seda a nivel de la narración pero los gags destruyen cualquier lugar común que
el hombre haya nadado o al menos visto por Animal Planet.
Lo desaforado toma el control y la nobleza de tal hazaña se ve sensiblemente en una historia sin fin
finita que nos permite recordar desde el pez más ínfimo que ose pasar por la pantalla hasta el resto del
cast (plagado de voces supracool (una condición obligada y hasta patentada por estas producciones).
Las pasiones en Nemo son rápidas, de consumo perpetuo por la fascinación que crean y los quiebres
que comete. Mencionar aunque sea uno de ellos es como el crimen de romper con un ideal infantil.
Buscando a Nemo demuestra que las familias cambian, las historias crecen, que los mares siguen
siendo azules y el amor (por contar historia larger than life, por lo pop) sigue siendo, tambien, azul.
El
agua de los sueños perdidos
por
Juan Manuel Dominguez
Sitio oficial: http://www.findingnemo.com