El
cadáver de la novia
(Corpse
Bride) Gran Bretaña. 2005. Dirección Tim Burton
& Mike Johnson. Guión John August, Pamela Pettler, Caroline
Thompson. Fotografía Pete Kozachik. Montaje Jonathan
Lucas. Arte Nelson Lowry. Música Danny Elfman. Animación.
Voces Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Emily Watson, Christopher
Lee, Paul Whitehouse, Tracey Ullman.
¿Quedaban dudas de que Nightmare Before Christmas ("El extraño mundo de Jack") era más del
productor Tim Burton que del director Henry Selick? Pues bien, si a alguien le quedaba algún tipo de
interrogante al respecto, sólo debe acercarse al cine más cercano a su casa y ver The Corpse Bride
(cuya traducción correcta es "Novia cadáver" y no el elegido para su distribución hispanoparlante).
Si bien el film no tiene la oscuridad que hace más de diez
años desplegó ese desfile de esqueletos parlantes del mundo de
las calabazas, esta comedia negra sobre el matrimonio cumple la
función de darle una panzada de buena stop motion a quien esté
dispuesto.
La historia (que vino siendo craneada por Burton desde antes
incluso que la de Jack) se basa en una leyenda clásica rusa.
Aquí, en su traslación, vemos a Victor Van Dort (voz de Johnny
Depp en la versión subtitulada) ensayando en un cementerio el momento en que dará el sí ante su
novia frente al altar. Claro, hay maneras y maneras de hacerlo, y este muchacho elige, como cierre de la
práctica, ponerle el anillo en cuestión a la saliente de la raíz de un árbol.
Pero la raíz no era un árbol, era el huesudo dedo de una señorita que había pasado a mejor muerte.
Cual milagro no deseado, la muertita -enfundada en un vestido de novia y con la voz de Helena
Bonham Carter, a la vez esposa en la vida real del director- se incorpora al mundo de los vivos y
reclama ante el azorado novio que le de casamiento, ya que al colocarle el anillo entendió desde el más
allá que la estaba convirtiendo en su mujer.
Tal delirio es el punto de inicio de un derrotero en el que veremos a nuestro héroe debatirse entre una
vida terrenal gris (aunque él ama a su prometida) y una muerte con matices más simpáticos de lo
pensado.
Burton pinta con una claridad hasta ahora no vista en su cine lo que para él es la vida terrenal, y lo
que su fantasía le dibuja sobre el más allá. Lejos de cuestiones teórico-metafísicas, la película pinta con
lujo de colores las diferencias entre dos mundos tan irreconciliables como paralelos. Una paleta al
servicio de la imagen detallada y a la vez del trazo grueso. Sobre la tierra, familias en disputa, el color
del dinero y el tono tenebroso de una realidad siempre más podrida de lo deseable. Bajo tierra, swing,
alegría y un universo de personajes que hacen del buen morir una religión.
No pasa mucho tiempo de relato hasta que uno toma partido
por el bando más querible de los dos, incluso llegando a pensar
que lo ideal para el pobre Victor sería morirse de una vez y pasar
a, valga la paradoja, mejor vida. El bueno del señor Tim se
encarga de perfilar un universo victoriano en estado de
descomposición y traza líneas de conexión permanentes con
Vincent, aquel gran corto de animación que fue su debut como
realizador y que no era otra cosa que una descripción stop
motion de la imaginación que en su infancia lo trasladó a mundos
bien alejados de lo terrenal.
Segundo estreno del año para Burton, quien ya le voló la peluca a más de uno con ese kiosko de
golosinas sin fin y chiches para niños y adultos que es Charlie and the Chocolate Factory. Acá los
colores de aquella fábrica-ciudad se vuelven menos pop y más jazzies, más de cabaret lleno de humo
abierto las veinticuatro horas, más under. Más Burton.
Sí,
se puede (re)vivir del amor
por
Daniel Castelo
Sitio oficial: http://www.corpsebridemovie.com/