Chicago
(ídem) EE.UU. 2002. Dirección de Rob Marshall. Guión de Bill Condon. Basado en el musical de teatro creado por Bob Fosse & Fred Ebb. Fotografía por Dion Beebee. Montaje por Martin Walsh. Música de Danny Elfman y canción de cierre por John Kander. Con Renée Zellweger, Catherine Zeta Jones, Richard Gere, John C. Reilly, Queen Latifah, Lucy Liu.



     Chicago tiene muchas cosas a su favor, pero una en contra y de proporciones simétricas a la suma
de las positivas. El film se apodera de la atención del espectador a través de una batería de aciertos en
materia de montaje. Y al tratarse de un musical sumamente probado, el trabajo de la imagen sumado a
las conocidas canciones generan una excelente química.

     Pero lo único cuestionable de la película también es algo que está presente
todo el tiempo. La estructura teatral no fue convertida en una cinematográfica,
por lo que constantemente se experimenta la sensación de ver teatro filmado.
Cada uno de los cuadros puede ser perfectamente diferenciado del otro, con lo
que luego de los primeros dos, cuando la sorpresa se disipó, la situación se
vuelve algo tediosa.
 
     Chicago no es un musical al estilo de Moulin Rouge, en el que dentro de
una película “convencional” se narraba el conflicto a través de canciones. En
este sentido, Chicago es absolutamente conservadora. 

     Tampoco el casting es de lo mejor. Cualquiera podría suponer que esta
opinión proviene de la performance de Richard Gere, pero la que menos le
aporta a su personaje es Catherine Zeta Jones, otorgando la constante idea a
la platea que tantas en su lugar lo hubiesen hecho mejor. Puede que ella tenga otros méritos que le
valieron el papel. Igualmente lo mejor del elenco en cuanto al desempeño musical lo aporta el personaje
secundario interpretado por la pulposa negra Queen Latifah.

     Lamentablemente la historia tampoco fue demasiado retocada en cuanto al show sobre tablas, lo
que tampoco ayuda a generar nuevas expectativas en el espectador, mucho menos si éste tuvo la
chance de ver la obra teatral. Y si a esto se le suma el estancamiento que provoca la
compartimentación del film, se cae en la cuenta que los productores no quisieron arriesgar demasiado
y que apostaron al despliegue visual y a la sorpresa de ver a las estrellas cantando con mucho esfuerzo,
a fin de engrosar las cuentas bancarias. Esta gente, desde ya, tiene la experiencia suficiente en este
menester como para que mucho de ese producto algo frío pueda ser disfrutado.

     Quizás sabiendo de antemano que se trata de teatro filmado se ingrese más relajado en cuanto a
cómo se le va a contar la historia y pueda disfrutar todos los méritos del film. Pero también puede
suceder que la rítmica estricta del cuadro tras cuadro provoque agobio en ciertos sectores de la platea.
Cualquier cosa escriban y cuenten.

El hombre de hojalata aún no encontró su corazón
por Federico Verde

a ®

Sitio oficial: http://www.miramax.com/chicago/index.html