El
crucero de las locas
(Boat
Trip) EE.UU. 2002. Dirección Morth Nathan. Guión
Nathan & William Bigelow. Fotografía Shawn Maurer. Montaje
John Axness. Música Robert Folk. Con Cuba Goodney Jr.,
Horatio Sanz, Roselyn Sanchez, Vivica A. Fox, Roger Moore.
La evolución de la especie -si bien en los últimos tiempos (todo el siglo XX y lo que corrió del XXI, por
ejemplo) ha dejado bastante que desear- supone que a cada paso que se da, se deja otro atrás, con la
significancia que tiene esa huella del pasado.
En El crucero de las locas todo representa un enorme paso
atrás de parte de Hollywood, su industria, sus productores,
realizadores y actores.
El film no es una aberración solo por representar a lo más
rancio del conservadurismo pelotudo y prehistórico de la comedia
yanqui homofóbica. Lo es principalmente por las pobrísimas
armas que utiliza para defender esa estructura mal copiada de un
capítulo de El crucero del amor.
El humor puesto es juego es berreta, apela a los más idiota del intelecto promedio del espectador,
elevando a comedietas como Dumb and Dumber a la categoría de clásicos. Los gags, que en este caso
son viejos chistes de supuesta incorrección -pero verdadera tontería de duchas de vestuario- se anuncian
segundos antes de producirse como para que la risotada cavernícola aflore sin problemas.
El título en castellano remite a su vez a la traducción castellana del clásico de la comedia europea La
Cage Aux Folles, ("La jaula de las locas") con Ugo Tognazzi y Michel Serrault, aunque todo lo que aquel
tenía de irreverente y en 1978 como parodia pero a la vez reivincidación del mundo gay, este lo tiene de
añejo y complaciente con la peor catadura de la sociedad americana, señalando con el dedo de marfil
del Tío Sam a los que manchan su bandera con semen entremezclado por otro semen.
Del cast, solo se puede rescatar lo hecho por Roger Moore, que aceptó su papel en busca de algún
dinero y una que otra cámara y micrófono en la noche de la premiere, ridiculizando su pasado como
James Bond. El resto, paupérrimo, aunque también deja el sabor dulce de comprobar que Cuba Goodney
Jr. simepre fue el mal chiste que nos intentaron contar de varias maneras distintas -Oscar incluido- pero
que debería quedar recluido en papeles y films de este tenor, más próximos a sus posibilidades
interpretativas y a su estatura de figura. Si es que no lo llaman para alguna morisqueta en una entrega de
premios de MTV, claro.
La
bosta también flota
por
Daniel Castelo
Sitio oficial: http://www.boattripthemovie.com/