La masacre de Texas
(The Texas Chainsaw Massacre) EE.UU. 2003. Dirección Marcus Nispel. Guión Scott Kosar. Basado en el guión original de Tobe Hooper y Kim Henkel. Fotografía Daniel Pearl. Montaje Glen Scantlebury. Música Tobe Hooper, Wayne Bell. Con Jessica Biel, Jonathan Tucker, Erica Leehrsen, Mike Vogel, Eric Balfour, Andrew Bryniarski, R. Lee Ermey.

     
   
     Corría el año 1974 cuando un lánguido sujeto llamado Tobe Hooper aprovechó de maravillas un
mezquino presupuesto cumpliendo su sueño de realizador grosso y escupiéndonos su masterpiece. El
prólogo de la misma -a cargo de John Larroquette- era tan oscuro como lo que el resto del metraje
depararía a los desprevenidos espectadores. 

     La platea americana tembló de gusto con aquélla The Texas Chainsaw
Massacre y un caso policial (real) de aristas tan perversas como vomitivas
volvió a salir a la luz: Un simpático redneck llamado Ed Gein asesinó a una
cuantiosa muchachada y amenizó la velada alimentándose de sus restos.
Como broche de oro, confeccionó macabras prendas de vestir con la piel de
algunos de ellos.

     Casi treinta años después nos llega esta ¿remake? a cargo de Marcus
Nispel. Film estrenado hace bastante tiempo en su tierra natal, ya pudo verse
aquí a través de métodos non-sanctos (léase, internet mediante). Dato que
suponemos de escaso interés para cualquier freak que tenga ganas de
apreciar la cinta en fílmico y con la comodidad acondicionada que ofrecen
ciertos cinematógrafos actuales.

     El metraje arranca con un bienvenido estilo pseudo-documental, esa clase de verismo artificioso que
haría a Oliver Stone extrañar sus tiempos de JFK. El fragmento en pretendido súper-8 no nos produce
otra cosa más que regocijo: Sabemos que es una farsa total, pero se encuentra tan bien instalado en la
historia que no podemos hacer otra cosa que disfrutarlo y darlo por certero. 

     Así comienza este film, que retoma su periplo con las desventuras de un conjunto de jóvenes que
viajan a través de una desolada ruta tejana a bordo de una horrible camioneta Volkswagen hippie-style
que -por suerte- terminará enchastrada de hemoglobina. Cuestiones del destino harán que los jóvenes
(comandados por la apetecible Jessica Biel) terminen varados en un paraje aparentemente pintoresco;
pleno de sembradíos, bosquecitos y algún que otro caserón de sombrío aspecto. Podríamos sumar un
frigorífico cercano y un apartado destacamento policial. La necesidad imperante de los jóvenes (además
de pinchar) se basa en reestablecer contacto con el mundo civilizado ya que ninguno de ellos llevó
celular consigo. Este menester los obliga a ingresar en un submundo que no tardará en mostrar su
germen macabro y malicioso.

     Dicho submundo, comandado por el inefable Leatherface (un mastodonte poco feliz con su rostro, al
punto de cubrirlo con una careta de piel), está lleno de elementos que nos despertarían unas
inconmensurables ganas de correr hacia los brazos de mamá: Ganchos de carnicería, heladeras repletas
de frascos extraños con contenidos más extraños, móviles de caña que emiten sonidos espeluznantes,
pájaros mal disecados, detestable bisutería y mucha oscuridad. 

     El caníbal secretito de Leatherface no tardará en cobrar doloroso protagonismo (gráficamente
hablando) y los jóvenes comenzarán a caer como moscas. Las posibilidades de ayuda son nulas ya que
este paraje resulta ser un feudo como el de San Luis: Es muy triste acudir a La Ley cuando ésta es
familiar directa del asesino. La parentela -violenta y deforme- nos genera paranoia tan solo con una
simpática invitación a tomar el té. El único modo de salir de este infierno es corriendo, y los músculos
-ya sabemos- tienden a agotarse y necesitan tiempo de relajación. Todo un problema que resulta
bastante entretenido para el espectador.

     Las actuaciones cumplen, destacándose (como siempre) el
maestro R. Lee Ermey en su papel de sheriff psicópata. Un solo
gesto de este individuo es más sobrecogedor que un abrazo de
Henrietta (la horrenda tía gorda de Leatherface). El suspenso
alcanza sus buenos picos y la factura final del producto es por
demás aceptable. A la sombra del clásico de Hooper, ésta
version nada puede hacer. Sin embargo, nuestro bienamado gore
está aquí un poco más presente que en aquélla, y es muy
divertido conocer a algunos integrantes de la familia que en el
film original ni siquiera asomaban; incluído un niño de poca habla
y afilados colmillos que hará las delicias de cualquier futuro papá.

     Única recomendación: Ingresar a la sala con una de las dos opciones siguientes cubiertas: Haber
visto el film original, o al menos conocer medianamente la historia real de este american psycho y su
bonita familia. De modo contrario, estaremos apreciando otro film americano de horror post-Scream que
no pincha ni corta.

     Buen Provecho.

La nueva sucursal de la carnicería
por Daniel Celina

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Sitio oficial: http://www.texaschainsawmovie.com/