El
triunfo del espíritu
(Antwone
Fisher) EE.UU. 2003. Dirección Denzel Washington. Guión
Antwone Fisher. Fotografía Philippe Rousselot. Montaje
Conrad Buff. Música Mychael Danna. Con Derek Luke, Denzel
Washington, Malcolm David Kelley, Joy Bryant.
Denzel Washington se metió a dirigir una película. Además salió por varios medios locales e
internacionales solicitando como favor personal que el público se acerque a su film. Pero ante tanto
esfuerzo por socializar la historia que cuenta, perdió de vista algo fundamental: la originalidad. Y como si
con todo eso no bastara, las armas elegidas para desarrollar El triunfo del espíritu son bastante
recurrentes en la filmografía norteamericana: la sensiblería, algo de golpe bajo, "al ayudar también me
ayudo", etc.
El film cuenta la historia de un marinero de color, con serios
problemas de socialización y tolerancia, dado que en cada
oportunidad en la que se siente agredido, reacciona violentamente
contra su interlocutor.
A raíz de estos incidentes, los mandos superiores lo castigan
con sesiones de psicoanálisis, en las cuales este muchacho se
comporta como en su cotidianeidad, es decir, sintiéndose
agredido por la obligación de exponer sus propias miserias. Pero
finalmente el chico empieza a ceder, a fuerza del profundo silencio
de su terapeuta, y allí el reclamo gira 180 grados. El terapeuta, luego de las tres sesiones que imponía el
castigo, debía realizar la evaluación que definiría si su paciente debía permanecer o ser expulsado de la
fuerza, y por más que –obviamente- da su visto bueno para que el joven marinero continúe en la Armada,
su paciente se resiente porque siente que se le está soltando la mano cuando estaba comenzando a
abrir su mente y su corazón.
El mensaje de la película es bien claro: el marinero es ayudado por su terapeuta, resignifica su
existencia, y se permite abrirse a la ayuda y al amor; pero al mismo tiempo el terapeuta también
resignifica su vida a partir de la relación que establece con el muchacho, por lo tanto, todos ganan. Esto
conspira contra la verosimilitud del film, porque solo habría que agregar pajarillos cantando alrededor, y
un camino empedrado de terrones de azúcar para que el símbolo estuviera completo. Y en esta vida, los
caminos empedrados por terrones de azúcar se derriten con los primeros rayos del sol matinal, y los
pajarillos sólo cantan cuando queremos dormir.
Empedrado
de azùcar
por
Federico Verde
Sitio oficial: http://www.foxsearchlight.com/antwonefisher/