Pasó Matrix sin demasiados aplausos, Hulk
es la cosa más fea sobre la tierra y Harry Potter
y El Señor de los Anillos ya nos están aburriendo,
pero algo tenía que salvar el año...
Lo primero que uno puede pensar al leer el
titulo y la calificación de esta nota, es que todo
será una gran ironía y que, desde un pedante
lugar de crítico, surgirán un sinfín de comentarios
que tratarán de desprestigiar y hacer pedazos
este film.
Pues bien, todo
lo contrario y con el
crédito que significa
mi propio nombre,
debo fundamentar
el porqué de esta
crítica con hechos
reales y valederos.
Vivir Intentando es un producto pensado
íntegramente para el consumo masivo por parte
de los jóvenes (bastante jóvenes) como en su
momento lo fueron la película del Potro Rodrigo o
Chiquititas. Sin embargo, esta vez, la dirigida por
Yanquelevich júnior sale mucho más que airosa
de lo que puede pensarse, gracias a un correcto
trabajo en aspectos técnicos, la precisa
utilización de la emoción para jugar con el
espectador, pero por sobre todas las cosas, por
espíritu que logra crear en las salas, el cual
merece por si sólo hacerse acreedor del rótulo
del “espectáculo del año”.
Hace varios años se proyectaba un film
llamado The Rocky Horror Picture Show, sin duda
un clásico entre los clásicos de cine bizarro. El
mismo era un espectáculo musical
excelentemente filmado que contaba con la
particularidad de volver locos a sus espectadores,
quienes acudían a las salas cientos de veces y
cantaban fuertemente cada uno de los temas que
aparecían en la película.
En el caso de Vivir Intentando, salvando las
distancias, lo sucedido es lo mismo. Es increíble,
impresionante y conmovedor a la vez, disfrutar
con el ensordecedor canto de los chicos que
esperan ansiosos que la pantalla les brinde esta
oportunidad única. Lo mismo sucede en cada
aparición de los personajes así como en las
diversas reacciones que surgirán según lo que se
este viviendo en el film. Así, cuando hay que
reírse, todos reirán, cuando hay que lamentarse,
todos lo lamentaran y cuando hay que
emocionarse, un cálido aplauso inundará
nuestros corazones.
Es verdad que el mérito debería otorgársele a
los creadores del producto Bandana, pero es en
este caso el cine quien nos brinda esta hermosa
oportunidad y es él entonces quien yo le concedo
dicha mención. En términos generales, esta es
la historia de las cinco integrantes de Bandana y
como cada una a pesar de sus problemas, logra
salir adelante y cumplir su sueño, el cual es
cantar y ser reconocida por esto. Las chicas, a
pesar de su esfuerzo, no alcanzan una actuación
moderada, siquiera llegan a conformar, pero
bueno, no es eso algo que le importa a nadie ya
que hay que saber que es lo que se va a buscar
al entrar al cine. También se puede criticar un
exceso publicitario para nada camuflado, sobre
todo por parte de una reconocida marca de
supermercados, que nos hace acordar a las
patéticas publicidades descubiertas de la
factoría Suar.
Vivir Intentando tiene altibajos, algunas de
sus fallas son balanceadas por virtudes, pero
todos esto es olvidado cuando Lourdes, Valeria,
Virginia, Ivonne y Lissa entonan juntas cualquiera
de los temas que pasearan a lo largo del film.
El
espectáculo del año
por
Ygnacio Cervio
Sitio oficial: http://www.phoneboothmovie.com/
Nobleza obliga. No se le puede negar mérito a
estas cinco chicas que -con una pequeña ayuda
de los amigos de la industria del disco y el aparato
más poderoso de la difusión- conquistaron el
corazón de decenas de miles de adolescente,
niños, y demás especímenes del público escucha.
Vivir intentando es, en este marco, la lógica
consecuencia de varios discos de oro y platino,
horas de difusión televisiva, figuritas, remeras,
bombo, bandera y vincha, un número pasmoso de
teatros llenos (en plena crisis del 2002, Bandana
batió el récord de shows en el porteño Gran Rex,
superando las marcas de nombres como Charly
García, Soda Stereo y el hasta ahora campeón de
la taquilla, Sandro).
Tanto fuego artificial, sin embargo, no dice
nada concreto del resultado que el aparato de
marketing tiene en su versión cinematográfica.
El film, dirigido por un debutante Tomás
Yankelevich -hijo del factótum detrás de la mina de
oro bandanesca- es aceptable en su factura
técnica, aunque el desvergonzado maniqueismo de
la propuesta narrativa, sumado a la casi nula
calidad interpretatitva de la mayoría del elenco,
transforman en joyas (bizarras) de colección a los
enjendros fílmicos de Los Parchís, verdaderos tíos
del subgénero de popstars trasplantados al cine
-los padres son Los Beatles, aunque lo de ellos
está más allá de toda discusión-.
Hay buenas intenciones en más de un
momento de la película. Además de lo que
demuestran las damitas de la banda, a pura
intuición y juego, el relato muestra alguna buena
idea caida del árbol de los errores, como por
ejemplo la mala suerte de Virginia (Da Cunha) con
los charcos de agua, o el enfrentamiento de Ivonne
(Guzmán) con la dueña del hotel/pensión en el que
vive.
El resto de lo que puede verse es mediocre en
el mejor de los casos, cayendo en el más
profundo de los pozos del empalagamiento cuando
se intenta contar las "historias de vida" de las
cinco integrantes del futuro grupo, en especial la
de Valeria (Gastaldi), quien hace de niña bien con
buen corazón pero una vida familiar poco feliz.
Si en Spice World -llegada al cine de el mega
negocio de mediados de los ´90 llamado Spice
Girls- la idiotez general de la propuesta en más de
una escena encontraba la luz del humor inglés
inteligente, el guiño camp (Roger Moore en el cast)
y el bonus para entendidos fuera de target (Elvis
Costello como barman, etc), aquí la falta de
cualquier aditivo inteligente, convierte a la
experiencia en un perfecto combo fast food (o fast
movie, en este caso) sólo apto para fans, dejando
afuera al resto del mundo libre.
Párrafo aparte
merece Lourdes
(Fernándes), quien
pese al recargado
trabajo de maquillaje
al que fue sometida
para opacar su brillo,
se impone como la figura más fuerte del team, con
una personalidad escénica y una voz infernal que
denotan un talento varias veces mayor al de la
mayoría de las pop singers del continente.
Por el otro lado, el del desbarranco, el de la
verguenza ajena, se ubican los muchachillos
elegidos para jugar a ser los galanes de la
historia, con un final cabeza a cabeza que sin
embargo da como ganador a un punk tatuador
-hermano de Lourdes y pretendiente de Valeria-
que exhibe una personalidad que resulta light
hasta para conducir un programa infantil. Casi
casi (casi) tanto como la película.
Combo
cine
por
Daniel Castelo
Vivir
intentando
Argentina.
2003. Dirección Tomás Yankelevich. Guión
Yankelevich, Alejandro Sapognikoff, Carolina Hughes. Fotografía
Miguel Abal. Montaje Juan Carlos Macías. Música
Diego Grimblat. Canciones de Afo Verde, Pablo Durand, Fernando López
Rossi, interpretadas por Bandana. Con Lourdes Fernándes, Lissa
Vera, Virginia Da Cunha, Ivonne Guzmán, Valeria Gastaldi. Gino Renni,
Valeria Britos, Alejandra Rubio, Toti Ciliberto, Coco Silly, Luis Aranosky,
Alejo García Pintos.